¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Flores de Borgoña
Una de las mentiras habituales de la versión babucha de las ciencias es la que asegura que el género humano tiene vocación innata de descubrir nuevos horizontes, y de fundar en ellos. Como si jugársela yéndote de tu tierra fuera un mandato espiritual sapiens, y no una necesidad por falta de recursos, del instinto de reproducirse evitando a los parientes genéticos o de la crueldad de tiranos, paisanos o forasteros. Por esas cosillas sale la gente por piernas. No por lo que propone el verso de un “poeta maldito”, el Conde de Lautréamont, que en realidad se llamaba Isidore Duchasse, y es que no es lo mismo llamarse así que asao. Vayamos a la frase del francés, aquella que nos brindó don Fidel Villegas en una clase de Literatura: “Siento la necesidad de infinito... ¡No puedo, no puedo saciar esta necesidad! Soy hijo del hombre y de la mujer, según me han dicho. Y me extraña... ¡creía ser algo más!”. Pero los poetas atormentados no llenan los campos de fútbol ni las ferias locales. Son raretes, dicho sea “desde” el cariño (recuerden que, cuando nos dicen “desde” debiendo decir “con”, nos están dando coba: ni cariño, ni gallinas en vinagre). “Raro” también es “selecto”; y, en estadística, “excepcional”. Reenfunden sus armas los raros líricos: exquisita minoría sois.
Puedo entender que alguien resista media docena de plantones o angustias anuales en aeropuertos secundarios para satisfacer su necesidad de infinito turístico: un infinito de troley, no diré yo que de trola. Pero atribuir la conquista del espacio a un universal impulso humano es arbitrario. En esto, prefiero a Iker Jiménez a Barack Obama, que hará un mes afirmó que “estadísticamente” es probable que exista vida extraterrestre, y definió su existencia (la de la tribu E.T.) como “real”. Aclaró que él no ha visto pruebas ni ha tenido contactos, y descartó teorías conspirativas sobre restos de alienígenas ocultos en el Área 51 (lugar inhumano sito en Nevada. Estado de USA). Al mismo tiempo, sabe uno que la Agencia Espacial Europea ha finalizado la construcción de PLATO (creo debe ser entendido como Platón, y no como terraplanismo o Duralex). Un observatorio espacial para descubrir exoplanetas similares a la Tierra y analizar la habitabilidad de sus estrellas. Conmigo que no cuenten. Ya hice yo mi mili.
También te puede interesar
Lo último