Paisaje urbano

Un deseo llamado tranvía

La ampliación del tranvía esconde un gran fracaso: 15 años después, Sevilla sigue con una sola línea de Metro

El periódico abría ayer con la noticia de la ampliación del tranvía, una vez que el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha dado luz verde a la financiación con cargo a los fondos Feder europeos de casi veinte millones de euros de los veinticinco que cuesta extender el trazado actual desde San Bernardo hasta la calle Luis Montoto, que incluye un corredor verde a ambos lados de la Avenida de San Francisco Javier, principal argumento para la concesión de la ayuda según dijo la ministra Teresa Ribera junto al alcalde, en declaración optimista y triunfal que no esconde cierto empujoncito monclovita al candidato Espadas en su disputa con Susana Díaz.

Soy usuario del tranvía y nunca he participado de las descalificaciones que desde los sectores más conservadores de la ciudad se han proferido contra él. Me sigue pareciendo un medio limpio, cómodo, más eficaz que eficiente, y que posiblemente ayudó a solucionar los conflictos relacionados con el transporte (taxis sobre todo) que acarreaba la peatonalización de la Avenida. Pero arrastra una rémora que ya entonces lo hacía totalmente prescindible, su alto coste para el corto trayecto que además en gran parte del recorrido replica el efectuado por la línea de metro que discurre justo por debajo, y su condición de remedio ante una realidad nunca reconocida: el metrocentro (el nombre ya lo delata) surgió como alternativa a la incapacidad, más económica que técnica, de llevar el subterráneo hasta el centro comercial de la ciudad.

Por mucho que se disimule con frases grandilocuentes y promesas de grandes proyectos urbanos y sostenibles (aquí, y a los hechos me remito, cuando alguien habla de "transformación completa del entorno con más zonas verdes, arbolado y espacios peatonales…", hay que echarse a temblar) la ampliación del tranvía esconde, en realidad, un gran fracaso: quince años después, Sevilla, la gran urbe el sur, sigue contando con una sola línea de metro. Un metro completo es lo que la ciudad necesita, único medio capaz de vertebrar la ciudad y aliviarla de los problemas de contaminación ocasionados por el exceso de coches. A ese proyecto, por lo visto irrealizable, es al que hay que dedicar aquel y todos los fondos disponibles, y al que nunca hay que renunciar, por mucho que intenten distraernos con bonitos señuelos que mucho prometen pero poco solucionan.

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