La frase de moda: "¡Lo he dado todo!"

Todo el mundo lo da todo, desde la cajera hasta el catedrático, desde el rockero hasta los niños de la Nochevieja

Labios en arte Pop
Labios en arte Pop

07 de enero 2023 - 04:00

Cada sociedad tiene sus ídolos, sus refranes, sus políticos, sus hábitos, sus prohibiciones y, por supuesto, sus frases que a todos nos igualan. En los 60 los ídolos eran los toreros, admirados entonces en el ruedo y en la vida cotidiana, pero hoy criminalizados. En la década de los ochenta todo era “el tema”, término absolutamente polivalente para referirse al tema de la democracia, el tema de los 800.000 puestos de trabajo que prometía Felipe González o el tema de la inseguridad ciudadana. Donde antes se prohibía escupir, el cante o hablar con el conductor, hoy hay que prohibir entrar en el bar de la piscina con el torso desnudo. La expresión que más nos marca en los primeros veinte años de siglo es “poner en valor”, el comodín perifrástico de todo político mediocre. Ahora cada vez adquiere más fuerza la de “darlo todo”, hasta tal punto que el “poner en valor” ve seriamente cuestionado su liderato. Hoy todo el mundo lo da todo. Y por supuesto antes del “evento” de marras promete darlo todo “sí o sí”. Lo da todo la cajera del supermercado harta de coles tras soportar las colas de las compras de Navidad. “¡Lo he dado todo, Tatiana!”, le dijo a su compañera de currelo la noche del 31 antes de cerrar la caja. Lo dio todo la pandilla de adolescentes tras la fiestorra de Nochevieja. Se hicieron el selfie con la amanecida de fondo y le pusieron un pie de foto, por supuesto sin el signo de exclamación inicial: “Lo hemos dado todo!”.

Lo da todo y lo cuentan el opositor que ha terminado el examen, el futbolista tras el partido, el catedrático en su última clase antes de las vacaciones y el asesor de campaña en las vísperas del absurdo día de reflexión. No hay mayor igualdad en la práctica que la que demuestra cierto uso del lenguaje. Todos hablamos igual, sin distinciones. No tiene ya sentido aquella clase de Lengua Española donde nos instruían sobre el valor connotativo o denotativo del uso del lenguaje. Aquí todos lo damos todo como el gran rockero sudoroso tras el concierto en un estadio. Se acerca el de la alcachofa y le pregunta por su balance de la actuación: “Lo he dado todo”. ¡Pues claro! ¡Qué grande es esta sociedad con gente dándolo todo cada día y, lo que es mejor, contándonoslo a cada momento en las redes sociales!

Son como políticos tras el escrutinio. Nadie pierde. Porque todos lo han dado todo, como usted esta Navidad, que se ha zampado lo que no debía y gastado lo que no podía. Y lo pagará en los correspondientes (e incómodos) plazos. Su banco no lo contará, claro que no. Ninguna entidad financiera publica en sus redes el mensaje que todos sabemos: “Nuestros operadores lo han dado todo para cobrarlo... todo”. Las grandes verdades nunca se difunden en público.

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