La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

La gamba, símbolo de ostentación en 2021

Que pase esta semana sin Feria para dejar de leer la estupidez de la "no Feria" y el "pescaíto", y dejar de sufrir fotos caseras de gambas

La gamba, símbolo de ostentación en 2021

La gamba, símbolo de ostentación en 2021

Lo mejor de que la semana sin feria pase (¡menuda estupidez eso de la "no Feria"!) es que dejaremos de oír y leer eso del pescaíto. ¡Qué horror de diminutivo! Y nos libraremos de las fotografías de la Feria doméstica, la de esas mesas con manteles de hule con esas bandejas de langostinos dopados que tosen, aceitunas resecas de bodegón y la botella de fanta de litro y medio con fondo de fotos de la primera comunión en blanco y negro. Debemos estar en la España de la posguerra por la de gente emperrada en exhibir los alimentos, esa cultura del cuerno de la abundancia, esa necesidad de proyectar que se come marisco, aunque sea congelado y de supermercado de barrio. Qué asco eso de comer marisco en una caseta, cuando el personal se queda con las manos sucias y los camareros no se llevan los platos con las cáscaras. Pero en ese momento nadie te manda una foto. La gamba no tiene prestigio, ya no hay langostinos con cremallera como en los tiempos del Telesur, de aquellos gobiernos socialistas en Andalucía que tenían en frente a Gabino Puche. Pero la gamba mantiene el valor de la ostentación.

Es un éxito comer gambas en 2021 en función de las fotos que se contemplan en las redes sociales entre los sevillanos de esta semana sin Feria. ¿Y qué me dicen de esas bandejas con jamón de york? Lo bueno de la pandemia, seamos positivos, es que no sufrimos las fotos de los viajes a Petra, pero tenemos que soportar las bandejitas de jamón de york en la noche sin alumbrado. ¡Y lo malamente que corta el personal el queso! Es un alivio, casi una terapia, comprobar que uno no es el único miembro de la hermandad de los que cortamos el queso de cualquier manera. Del jamón ni hablamos. En las fotos se ve de todo... Hay patas que han debido quedar como la escalera del Corte Inglés a tenor de la estética de las lonchas emplatadas. ¡Y venga a presumir de cena del alumbrado en casa en esa estúpida exhibición de la microvanidad doméstica!

Te cuentan que cenan jamón, que cogen el AVE, que hacen deporte, que encienden la barbacoa el domingo... Nunca se pelean con el cónyuge ni sacan malas notas los niños. Me acuerdo del hashtag que mi admirado Mario Niebla usa en las redes sociales: #LaFiestaDeLavida. Pues eso, algunos están todo el día de fiesta, todas las jornadas de asueto, toda su existencia con los farolillos puestos en el estrecho pasillo de su casa. ¡Qué maravilla! Voy a sacar una botellita de Fino Maruja y una latita de berberechos, de cuando en la Feria no había cocinas en las casetas, existía el puesto de taxis de Ecovol y se organizaban las carreras de camellos. Tanta gamba, tanta gamba...

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