La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

En mi hambre mando yo

En el furgón de cola de Europa, el abandono escolar, los barrios más pobres o el paro de larga duración mando yo

En mi hambre mando yo", le dijo un jornalero andaluz al cacique que quería comprar su voto. Y éste sigue siendo el lema de muchos votantes andaluces del PSOE. Eso sí: cuando la anécdota se produjo tenía un valor de rebelión que hoy se ha trocado en un antivalor de sumisión y pesimismo conservador. Porque en la Andalucía de hoy quiere decir: en ser la región de España con más bajo nivel de bienestar mando yo; en liderar el paro de larga duración y tener 12 de las 15 ciudades de España con mayor desempleo mando yo; en ser la comunidad peor puntuada en el índice de competitividad mando yo; en encabezar el abandono escolar mando yo; en ser los últimos en la ratio enfermera-paciente mando yo; en estar entre las regiones de la UE menos desarrolladas mando yo; en el Canal Sur (La Voz Folclórica de su Amo) de Yo soy del Sur, Original y copla, Andalucía de fiesta o Menuda noche mando yo; en ser la última de Europa en compra de libros y lectura mando yo; en la corrupción de los ERE mando yo; en albergar los barrios más pobres de España mando yo; en que después de la inversión de más de cien mil millones de euros de fondos europeos estemos entre las regiones más pobres de Europa mando yo…

Efectivamente: en todo ello mandan los andaluces votando una y otra vez al PSOE. El PP no gana a causa de sus muchos errores, pero también del carácter extremadamente conservador del voto andaluz. Esta prodigiosa mutación del centroizquierda en fuerza conservadora deja a la derecha sin recursos. Conservar lo poco que muchos tienen y lo mucho que unos pocos tienen, conservar el acomodo a una situación de supervivencia hecha de apaños entre las prestaciones sociales y la economía sumergida, conservar lo malo conocido por temor a lo peor por conocer...

El PSOE ha logrado convencer a sus votantes de que el PP es el señorito con su caballo bravío eligiendo en las plazas a los jornaleros y acabando con las subvenciones del paro o la educación y la sanidad públicas. Mientras Susana Díaz vestida de bandera blanca y verde se erige en la líder social-andalucista que proclama "no estoy dispuesta como presidenta de Andalucía a que insulten a esta tierra" y afirma -contra toda realidad y cifras- "Andalucía es grande y nadie va a impedir que siga avanzando". Dicho tras 40 años de fracasos suena al marxiano "partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria".

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