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Cambio de sentido

La hiperconexión hiperdesconecta

La hiperconexión y su velocidad nos resta conexión de cada cual con su dentro

Lo mío, además de porque no me da la gana, es por incapacidad: no quiero, pero tampoco puedo, pasar en las redes más tiempo del necesario para enlazar algo que divulgar o del apetecible para visitar, muchas veces calladamente, el sitio de alguien que nos regala su agudeza o un trozo de las cosas que conoce. Mi interacción es intermitente, no depende de lo que los demás cuelguen sino de lo colgada que ande ese día yo. Paso de lo líquido, porque a lo líquido le han puesto un nombre demasiado hermoso y proteico para lo que en realidad es: aguachirri relacional. Prefiero vínculos con un poquito más de fondo y chicha.

Pero antes que de los vínculos con los demás, vengo a pensar aquí en voz alta acerca del contacto con una misma y de cómo las redes quizá nos quiten sitio para ello, nos distraigan y aceleren y enganchen -como nos puede distraer una mosca, acelerar un centro comercial o enganchar el tabaco-, nos reduzcan a destellos y nos evadan de eso tan vital que consiste en estarse una consigo y entrar en la verdad de lo que nos pasa por la cabeza y por el cuerpo. Ya nos lo advirtió María Zambrano: perderse la aventura (jodida a veces, gloriosa otras), de ser movido uno desde dentro de sí mismo es una penita. "Encuentra el Hombre su ser, mas se encuentra con él como un extraño; se le manifiesta y se le oculta, se le desvanece y se le impone; le conmina y exige; se le da en sueños, como a toda criatura viviente y le hace luego despertar", decía nuestra filósofa. La hiperconexión y su velocidad nos resta conexión de cada cual con su dentro y su entorno, sostengo yo. De sobra es sabido que las redes son, ante todo, reflejos, proyecciones, escombrera de la sombra, bote salvaegos, ficciones, y sólo en los mejores casos una transferencia de asuntos que nos interesan. Quien se sabe tomar a sí mismo de la mano, puede navegar sin naufragar por esos lares. Pero me pregunto por los efectos explosivos de la red en quien anda en momentos -tan insoslayables como reveladores- de estar desamparado, perdida o fuera de sí.

Los dueños del tinglado tienen conocimiento, a través de diversos informes -alguno de ellos se mantuvo oculto- de que el uso de las redes por adolescentes tiene que ver con sus depresiones, ansiedades y pensamientos suicidas. Leo que el45% de los jóvenes se ve "superado" por las redes y se siente obligado a subir contenido que les haga quedar bien ante los demás. Jóvenes y no tan jóvenes, añado. La hiperconexión hiperdesconecta.

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