Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
SI ponemos en un buscador "momento Minsky", en español e inglés, encontramos más de 600.000 referencias a lo que se ha popularizado en los medios económicos como una situación caracterizada por dificultades de pagos que llevan a ventas masivas de activos (bonos de deuda, acciones, viviendas) y a una crisis financiera del sistema. La crisis financiera, de hace ya casi diez años, fue bautizada como un "momento Minsky" por Paul McCulley, gestor de Pimco, en su día el mayor fondo de renta fija del mundo. Pero, ¿cuál es el secreto de este personaje, Hyman Mynsky, que fue capaz de predecir una crisis financiera que ocurrió diez años después de su muerte en 1996?
Afortunadamente tenemos el libro de Randall Wray, discípulo de Minsky, que lleva el título de este artículo, editado ahora con motivo del aniversario, donde se resumen con claridad sus ideas. Porque Minsky no predijo una crisis concreta, sino que en sus análisis llegó a la conclusión que la economía no tiene una tendencia natural al equilibrio sino al desequilibrio, y precisamente en los momentos de auge se está sembrando el germen de la inestabilidad financiera que lleva a la crisis. Este hecho se concreta en el crédito ilimitado, en la ignorancia del riesgo, en la preferencia por operaciones especulativas frente a la inversión a largo plazo, en el auge de la economía puramente financiera frente a la producción real, y en la aparición de prácticas e instrumentos financieros que escapan al control de cualquier supervisor bancario. Cuando, a principios de la crisis, la reina de Inglaterra preguntó a las eminencias económicas reunidas con motivo de la inauguración de un nuevo edificio de la London School of Economics, por qué nadie había visto venir la crisis, la respuesta estaba en Minsky: la crisis no se podía ver porque el pensamiento económico dominante trabaja con la idea de mercado donde todos los desequilibrios vuelven a su equilibrio, generalmente con un ajuste de precios. Así, el mercado de vivienda se iría ajustando poco a poco, y el mercado de trabajo igual, con ajustes de precios y salarios; o los déficits públicos con el aumento de los tipos de interés (el precio del dinero). Tras las primeras intervenciones desmañadas de los gobiernos y bancos centrales, sólo en agosto 2012, cuando los desequilibrios iban a más, el Banco Central Europeo interviene masivamente comprando deuda, para evitar que el "momento Minsky" llevara a la economía a una depresión.
No es cierto que Hyman Minsky fuera un economista oscuro como dice la revista The Economist, que ahora le dedica uno de los seis trabajos sobre las principales ideas económicas modernas. Destacaba en los ámbitos académicos, profesionales, y en la vida social, y tuvo que ser un personaje muy atractivo, ingenioso y ameno, a pesar de la oscuridad de sus razonamientos, expresados con un lenguaje financiero muy técnico. Minsky estudió y enseño en Chicago, Harvard, Berkeley, Cambridge y San Louis, y se relacionó con los economistas más significados de su época; era amigo de banqueros y ocupó cargos en bancos. Su pensamiento es socialista -en la acepción norteamericana de socialdemócrata-, y desarrolló ideas y políticas contra la exclusión y la pobreza. No era partidario de dar una renta básica a la gente, sino de que el Estado actuara como empleador de último recurso, proporcionando directamente trabajos, no fijos, a quien no lo encontrara, con un salario mínimo. Veía muchas ventajas en que se trabajara, en servicios públicos principalmente, como forma de aprendizaje y formación, integración en el mercado laboral, generación de una renta, y disponibilidad para encontrar un trabajo en el sector privado (que sólo tenía que ofrecer un salario ligeramente superior a ese mínimo). Tampoco creía en la intervención en la economía estimulando a las empresas y a la demanda de consumo, sino en crear instituciones financieras, empresariales, y públicas, que dieran estabilidad a la economía y la sociedad, evitando las burbujas, los auges económicos, y con ello las consecuencias desastrosas de los mismos.
Viendo en retrospectiva lo que ha ocurrido en nuestra economía más cercana, parece que Hyman Minsky nos hubiera estado retratando desde la tumba: el crédito desmedido y el endeudamiento irresponsable, el descontrol financiero y del riesgo en las empresas, la euforia en el mercado inmobiliario, los errores en el análisis de la situación, la impotencia de las autoridades, y lo peor de todo, la confianza en que en algún momento la situación se ajustaría encontrando un equilibrio de una manera más o menos espontánea. Minsky entiende la economía como un sistema de balances, con sus activos y sus pasivos, de manera que incumplimientos generalizados llevan a una cadena de posiciones acreedoras y deudoras que han de vender forzadamente activos para hacer frente a sus compromisos. A partir de ahí la vuelta al equilibrio no es posible, y estas ventas masivas llevarían a una crisis y a una depresión, si no se produce una fuerte intervención del gobierno y del banco central. Hoy tenemos también desequilibrios muy graves en nuestra economía; la cercanía y las consecuencias de la crisis hacen que los controles -sobre todo del banco central- sean muy fuertes, por lo que es improbable un "momento Minsky". Pero la memoria es frágil, y el pesimismo natural de Hyman Minsky podría estar bien fundado, si no reforzamos nuestras instituciones, ya que no es posible cambiar nuestra naturaleza, para evitar esas "exuberancias irracionales" en los mercados.
También te puede interesar