Mucho más que una librería para niños

el oso y su libro

El barrio de Los Bermejales cuenta desde el pasado verano con un nuevo vecino. El Oso y su Libro, un espacio dedicado a la literatura, abrió sus puertas en el mes de agosto avalado por el empeño y la ilusión de su propietario, Joaquín de los Santos, que tras permanecer un tiempo desempleado decidió abrir su propio negocio aprovechando su experiencia profesional pero también como padre de dos niños pequeños y como veterano lector.

Después de trabajar durante años como archivero y animado por su mujer, Joaquín comenzó a darle vueltas a la idea de introducirse en el sector de la librería. "Quería emprender algo que me ilusionase", cuenta el empresario, que realizó previamente una amplia tarea de documentación sobre el mercado. Fue así como se percató de "las posibilidades de un barrio como Los Bermejales, donde vive mucha gente joven con niños" y donde hacía falta un negocio como el que rondaba su cabeza. Aunque en un principio su intención era la de abrir una librería infantil, finalmente apostó por "reservar un pequeño espacio para los padres" con la idea de que El Oso y su Libro se convirtiera en un espacio en el que adultos y niños pudieran disfrutar juntos de unas horas de ocio cultural.

En poco tiempo, la librería se ha hecho con una clientela fiel y Joaquín -que se mudó con toda su familia al barrio- se siente ya como en casa. Además de la venta de libros "desde cero a 99 años", en El Oso y su Libro se organizan de manera periódica actividades lúdicas abiertas a padres e hijos. Así, cada dos semanas hay sesión de cuenta cuentos en la mañana del sábado y próximamente regresarán también talleres como el de escritura creativa que se ha organizado recientemente.

En la librería se vende también una amplia selección de juegos infantiles con precios que van desde los cinco euros y con propuestas diferentes para cada edad. Destaca su variada oferta en manualidades, juguetes de madera y puzzles.

Pese al complicado momento que vive el sector, más castigado aún si cabe por la crisis económica, Joaquín se muestra optimista en lo que se refiere al libro infantil. "Es un mundo que tiene mucho futuro porque, al menos por ahora, el libro electrónico no sustituye al papel en el caso de los más pequeños".

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