Vía Augusta

Unas medidas sensatas

No son las autoridades las que tienen que cumplir con las restricciones por el Covid, sino cada andaluz

Era mucha la expectación por conocer cuáles serían los límites que la Junta de Andalucía iba a imponer a la población de la comunidad durante la Navidad para seguir aplanando la gráfica de contagios, hospitalizaciones y muertes por Covid-19.

La campaña navideña no es sólo un momento de mucha importancia en el ámbito familiar, sino que su relevancia en el plano económico es vital para los sectores más castigados desde el mes de marzos por las restricciones que ha impuesto la pandemia a la movilidad.

El comercio concentra en esa campaña un porcentaje muy alto de sus ventas anuales. Y la hostelería también vive un pico de facturación.

Las decisiones anunciadas anoche por el presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, sólo pueden calificarse de sensatas. Y de responsables.

Atiende la necesidad de dar más opciones a estos sectores económicos de cerrar en mejores condiciones los ya desastrosos resultados de este 2020 negro.

Y también permite que las familias puedan reunirse, si no al completo, sí con mayor facilidad, gracias a la flexibilización del número de personas que pueden darse cita en un mismo domicilio. Es especialmente reseñable que ese aumento de seis a diez personas se limite a las fechas festivas señaladas.

Algo similar puede decirse de que se relaje el movimiento interprovincial en la semana previa a la fiesta de Navidad y se levante el cierre perimetral de la comunidad a partir del día 23. Sin esta medida, muchos se quedarían sin poder viajar al lugar donde se reúna su familia habitualmente en esas fechas.

La relajación de las restricciones parece comedida, pero lo fundamental es que los andaluces no olvidemos que depende de cada uno de nosotros, de nuestra disciplina individual, que conforma la colectiva, el mantenimiento de la bajada en la intensidad de los parámetros que miden la incidencia de la pandemia.

Eso es lo más importante. Que no consideremos que son las autoridades sanitarias o las fuerzas de seguridad quienes nos tienen que marcar el camino. No. Somos cada uno de nosotros quienes debemos seguir cumpliendo la obligación de llevar mascarilla, de guardar la distancia, de extremar la higiene de las manos, de asegurar la correcta ventilación de los espacio cerrados...

Tenemos que apelarnos unos a otros para cumplir con ello, ser tan sensatos como las medidas, y no lamentar, como tras el verano, las consecuencias de no hacerlo.

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