La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los adoradores, los nuevos agradaores
Los almorávides construyeron la muralla de Ishbiliya con su trazado definitivo a principios del siglo XII, en tiempos del Emir Ali Ibn Yusuf, cuando ampliaron el muro erigido durante el reino Taifa sobre las ruinas de la cerca romana que derribó Abderramán III. Los alarifes almohades realzaron y embellecieron posteriormente el adarve y levantaron torres como la de la Plata y del Oro, reforzando el perímetro urbano con barbacana y foso. Se mantendría con escasas variaciones en las siguientes centurias, aunque se abrieron nuevas puertas que fueron remodeladas a partir del siglo XVI para adaptarlas a las necesidades de la gran urbe resultante tras el descubrimiento del Nuevo Mundo. Antes de su derribo en el siglo XIX, la muralla de Sevilla contenía catorce puertas y tres postigos. El Postigo del Aceite toma su nombre en 1345 debido a su proximidad con el mercado y los almacenes de aceite de oliva del Aljarafe, localizados principalmente en la actual calle Tomás de Ibarra; se conservan el arco de unión entre las dos torres —muy reformado con el paso del tiempo— y un majestuoso escudo de época imperial con las armas de la villa. El casi desaparecido Postigo del Carbón, situado junto a la Torre de la Plata, recibía este topónimo desde antiguo debido a la presencia allí del “peso del carbón”; también era conocido como Postigo de los Azacanes por los aguadores de la cercana Aduana, y Postigo del Oro debido a la frecuente entrada por este lugar del noble metal procedente de América.
Como Postigo del Alcázar conocemos hoy en día sólo al portillo de la muralla existente junto a la Torre del Agua y al final de la actual calle Judería del Barrio de Santa Cruz, denominada antaño callejón o postigo del Alcázar. Esta vía formaba un pasadizo semejante al actual con su entrada desde el Patio de Banderas, siendo utilizada por los emires para salir a caballo de la ciudad en dirección a sus residencias cercanas en los Jardines de la Buhayra o para acometer razias contra las tropas enemigas. Tras la conquista cristiana de Sevilla, quedaría lindando con el muro de la judería que desemboca en el callejón del Agua, manteniendo un escaso uso hasta que en 1619 se anula definitivamente su función de puerta de la muralla urbana al cercarse las tierras de cultivo extramuros alcazareñas y constituirse la Huerta del Retiro. En la actualidad, refleja bien su traza original mostrando en el exterior el primitivo arco de herradura con alfiz. Es poco nombrado y confundido en ocasiones con el postigo interior que se abre junto a la Torre de Abd al-Aziz, por el cual se accede a la avenida de la Constitución, mientras que su denominación musulmana de bab Yahwar ha sido aplicada erróneamente a la Puerta de la Carne o de la Judería...
“A Rinconete el Bueno y a Cortadillo se les da por distrito, hasta el domingo, desde la Torre del Oro, por defuera de la ciudad, hasta el Postigo del Alcázar, donde se puede trabajar a sentadillas con sus flores” (Miguel de Cervantes).
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