La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

De primeras comuniones con limosnera

Recordemos cómo se ha venido anunciando la llegada del tiempo de los caracoles, ese gasterópodo que bien guisado es un manjar y que de otra manera resulta asqueroso. Y si ya llegó ese tiempo de cerveza y sorbos con los que sacar de su concha al caracol mal engañado, ahora que abril llega a las tablas nos aparece otro tiempo con nombre propio, el de las primeras comuniones. Mayo florido y hermoso con las hermandades de Gloria en su apogeo para la profusión de primeras comuniones que en muchos casos adquieren carácter de boda. Magnas celebraciones en las que quienes más disfrutan suelen ser los mayores por mucho que a los niños les instalen carpas donde desfogar y dejar tranquilos a esos mayores que se encuentran en el rito del vaso largo. Y viendo estas faraónicas celebraciones, qué lejos queda aquello del peregrinaje infantil con limosnera.

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