Crónica levantisca

juan Manuel / marqués Perales

EL rejón

ÍÑIGO Errejón consiguió un contrato en la Universidad de Málaga gracias a la amistad con uno de sus maestros, Alberto Montero, a quien dedica, entre otros muchos, su tesis doctoral sobre el primer año de poder del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia. Amistad y vínculo profesional, algo habitual en la Universidad, pero, en este caso, absolutamente legal: Errejón se presentó a una convocatoria que fue pública y que se pudo ver en el BOJA. También se ajusta a la norma, y es muy habitual, que el investigador no pise el suelo de la Universidad de Málaga porque la presencia no es obligatoria, y así se recoge en el contrato. El problema de Errejón, por lo que se le ha abierto un expediente que llevará a la suspensión de empleo y sueldo, es que no solicitó permiso para compatibilizar sus ingresos en Podemos con los de la investigación a cargo de la Junta de Andalucía. Me malicio que su caso no es único, y que muchos investigadores no pasarían por tan bajo listón, que se hubiera solventado, simplemente, con la petición de la autorización. Si a partir de ahora se aplicase el mismo rigor a todos los contratos, y va a ser así, muchas universidades van a arder y la primera, la de Málaga, que se ha colocado en el objetivo del visor. ¿Todos sus dirigentes pueden mostrar comportamientos inmaculados en sus contrataciones? Veremos.

El problema de Errejón es que los seráficos jóvenes de Podemos también nacieron con el pecado original, y algunos son tan casta como otros. Si alguien se sube a un atril a satanizar al contrincante con la mancha acusatoria de la casta, se expone a esto: es el republicano ultraconservador tantas veces visto, el padre ejemplar, el perseguidor de gais, el despotricador contra otras formas de familia, a quien le encuentran un adulterio. Ea, rejón, y ya veremos si de muerte.

Ahora que hemos entrado en el proceso del desnudo de los dirigentes de Podemos, no del partido, sino de su seráfica cúpula, vamos comprobando que todos han vivido bien entre la universidad y sus asesoramientos externos a IU, y que su pulsión asamblearia sólo esconde una nueva forma de leninismo. Pablo Iglesias está construyendo un partido vertical, consagrado al líder, al que dentro de escasos meses le van a sobrar los círculos autogestionados. Allí donde se están presentando dos listas de Podemos para competir por la dirección local, se enfrentan los oficialistas, los de Iglesias, con los que se creyeron lo de la democracia directa. Tan pequeños y ya oficialistas, qué pronto aprenden.

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