La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los adoradores, los nuevos agradaores
NUNCA se había dado una situación así en la historia de España, con cuatro reyes representando la institución y trabajando para la Corona. Pero ese fue el deseo de Felipe VI cuando su padre le anunció su deseo de abdicar -tampoco había tradición de abdicaciones en la monarquía española- y decidieron que después de casi cuarenta años de reinado don Juan Carlos debería seguir siendo rey; no Rey Padre, con una connotación de jubilación anticipada que don Juan Carlos no merecía. Como tampoco la reina Sofía.
Hay que reconocer que las cosas se han hecho con sentido común, con un respeto exquisito a las personas y a las formas, y con una sensibilidad que honra a quienes han capitaneado ese tránsito que ni se esperaba ni se había vivido en ocasiones anteriores. El debate entre monarquía y república se ha apaciguado, al fin reconocen méritos a don Juan Carlos quienes se los escatimaban por distintas razones, y es indudable que el buen trabajo del rey Felipe y la reina Letizia en estos cuatro meses han cambiado radicalmente la percepción de los españoles respecto a la Corona. La imagen de la Monarquía y de sus reyes ha sufrido un cambio, para bien, que hasta hace poco era impensable.
Se han hecho bien las cosas. El rey Juan Carlos y la reina Sofía han dado un voluntario paso atrás, pero están ahí, y en todas y cada una de sus apariciones públicas reciben el afecto de la gente, hasta hace poco tan poco dada a esas muestras.
Han conseguido disponer cada uno de su propio territorio, muy compartido en lo personal -la experiencia del rey Juan Carlos, su intuición y sus contactos internacionales deben ser aprovechados por el rey Felipe- y con pocas coincidencias en lo público, las indispensables. Fue iniciativa del rey Juan Carlos acercarse a la mesa petitoria presidida por la reina Letizia el día de la Cruz Roja, al igual que a la mesa de la reina Sofía, y el rey Felipe decidió que sus padres acudieran al almuerzo privado que ofreció en Zarzuela en honor de la presidenta chilena Michelle Bachelet.
Los reyes Felipe y Letizia acaban de regresar de Bélgica y Luxemburgo y la semana que viene realizarán su primer viaje oficial a Italia; la reina Sofía ha inaugurado en Grecia una exposición sobre el Greco, el rey Juan Carlos ha presidido estos últimos días varios actos de tipo económico y empresarial y este fin de semana inaugura el monumento a Blas de Lezo en Madrid. Hay reparto de trabajo y reparto de presencias. Se suman esfuerzos, tan necesarios siempre.
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