El turismo de los cofrades

Lo que ahora parece normal (y hasta conveniente) es lo mismo que antes criticaban. Recuerden el Año de la Fe

Ha sido raro que nadie proponga el nombramiento del 6 de noviembre como Día Mundial del Turismo Cofrade. Ese día se clausuró la Muestra de Semana Santa y Turismo Religioso de la provincia de Sevilla, que organizó la Diputación. Pero ese día pasará a la historia como el del regreso del Señor del Gran Poder desde la Catedral a su basílica, ante más de 200.000 personas, en la procesión más multitudinaria que se ha visto en Sevilla en las últimas décadas. Por supuesto, que no se organizó para hacer turismo, sino para acompañar al Señor en el Año de la Misericordia. Y atrajo a miles de devotos.

Puede que sea casualidad, pero desde que se reúnen los presidentes de los Consejos de Cofradías de las ocho capitales andaluzas y Jerez hay más procesiones extraordinarias, con viajes de capillitas. En Sevilla esto lo empezó Carlos Bourrellier, al que tienen en el resto de Andalucía como un emérito de los presidentes de Consejo. No significa que entre los nueve presidentes hayan creado la Andalusian Soul de las cofradías, sino que ha coincidido.

La salida del Gran Poder está por encima de los niveles terrenales de valoración. No obstante, contribuyó a culminar un tiempo de procesiones extraordinarias como no se recordaba en Andalucía. Por quedarnos sólo en el triángulo del arte, resulta que el mes pasado salieron en procesión (con sus pasos), por diferentes motivos, el Nazareno en Cádiz y el Señor del Prendimiento en Jerez, que son las devociones con más arraigo en sus ciudades. En Sevilla, además del Gran Poder, también han salido después del verano la Virgen de la Paz, con motivo de su coronación, y la Virgen de la O, en su 450 aniversario. A esto se pueden añadir otras procesiones extraordinarias andaluzas, como la Magna pasionista de Huelva (que era un Santo Entierro Grande fuera de temporada), las Magnas Marianas de Marchena y Chiclana, o la salida del Monte Calvario en Málaga.

Lo que ahora parece normal (y hasta conveniente) es lo mismo que antes se criticaba. Todavía me acuerdo del jaleo que montaron cuando al arzobispo Asenjo se le ocurrió organizar un via crucis con pasos, en febrero de 2013, con motivo del Año de la Fe. O cuando llevaron a la Virgen de Regla a Madrid, en agosto de 2011, para la visita del Papa Benedicto XVI. Hay un cambio de opinión. Gracias a Dios, el Señor del Gran Poder ha salido en procesión extraordinaria con todas las bendiciones.

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