La ventana

Luis Carlos Peris

¿De qué valió la sangre derramada?

SIEMPRE que llega esta fecha y así desde hace dieciséis veranos se nos encogen los adentros y el alma pide un trozo de algo con lo que echarle media suela. Pasan los años y todo va a peor así que se nos viene encima el recuerdo de Miguel Ángel Blanco. Puede decirse bien alto que el asesinato del joven edil de Ermua fue la obra cumbre en esa montaña de mierda que es la ETA. Hoy, tal día como hoy, que era sábado, se vivía el día más acongojante que guardamos en la memoria. Fue tras unas vísperas de ponernos en lo peor, pero con un hilillo de esperanza sobre el futuro de Miguel Ángel; futuro a plazo inminente que rompería en las cinco en todos los relojes de la tarde más triste que recordamos. Dieciséis años ya de aquello y ¿qué es lo que queda de aquello? Poca cosa, sólo el recuerdo de un mártir mientras sus verdugos manejan desde la más nauseabunda legalidad al pobre País Vasco.

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