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Un Día de la Constitución marcado por la tensión

Poner en cuestión la Monarquía, la soberanía nacional o el Estado de las Autonomías es erosionar una Constitución que ha dado a España paz y prosperidad

España vivió ayer uno de los días de la Constitución más tensos que se recuerdan en los últimos tiempos. El pacto para aprobar los Presupuestos alcanzado por el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos con partidos independentistas de dudosa o ninguna lealtad a la Constitución y al Estado ha conseguido dar estabilidad a la legislatura, pero a cambio de dividir al país en dos bandos entre los que, hoy por hoy, apenas existen puentes. Por no ser pesimistas, se puede argumentar que Unidas Podemos, que en tiempos pasados renegaba de la Constitución, ha cambiado su antiguo discurso por otro en el que aboga por que hay que cumplir los mandatos más sociales de nuestra Carta Magna, algo en lo que no le falta la razón. La Constitución consagra la Monarquía y la unidad de España, pero también unos derechos sociales que muchas veces no son del todo atendidos por los gobernantes. Sin embargo, el hecho de que Unidas Podemos haya apadrinado con entusiasmo el pacto con Bildu y ERC (algo que va mucho más allá que la necesidad coyuntural) hace dudar de sus verdaderas intenciones respecto al modelo constitucional actual. No son pocas las veces que desde el entorno del partido morado, cuando no desde su núcleo director más duro, se han lanzado mensajes que son incompatibles con la Constitución de 1978, como el derecho de autodeterminación o la intención de derrocar la Monarquía para establecer un régimen republicano. Hoy, más que nunca, la Constitución está amenazada. Y no por unos partidos pertenecientes a la radicalidad o la periferia política, sino por una formación que se sienta en el Consejo de Ministros. A esto se une el papel ambiguo y desdibujado del PSOE de Pedro Sánchez -que nunca se sabe muy bien a qué carta está jugando- o de Vox, que quiere acabar con otra pieza fundamental del ordenamiento constitucional como es el Estado de las Autonomías. Poner en cuestión la Corona, la soberanía nacional o la descentralización es erosionar una Constitución que ha dado a España una paz y una prosperidad desconocidas hasta el momento. Es decir, es jugar irresponsablemente con fuego.

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