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La sociedad española, cada vez más perpleja

Cuando esta crisis acabe, habrá que plantearse muy seriamente qué tipo de sanidad pública queremos en España

Las últimas noticias y cifras sobre la pandemia de coronavirus que sufre España son cada vez más alarmantes y nos dejan serias dudas sobre lo acertado de las primeras decisiones que se tomaron en la gestión de esta crisis sanitaria sin precedentes. Ayer supimos algo alarmados que nuestro país había alcanzado los 47.610 positivos de coronavirus. Es decir, 7.937 casos nuevos, entre ellos el de la vicepresidenta Carmen Calvo. Además, el número de fallecidos llegó a los 3.434, 738 más que la jornada anterior, lo que sitúa a España por delante de China -con 3.281 muertes- en la crisis del Covid-19. Sólo hubo un dato positivo: los curados suben un 40% y son ya 5.367.

La sociedad española, aunque está respetando en su inmensa mayoría el confinamiento decretado por el Gobierno y dando una muestra de sosiego y coraje en estos difíciles momentos, no deja de estar perpleja ante unas cifras que indican que las cosas no se han hecho todo lo bien que se debería. También al descubrir que nuestro sistema sanitario, del que siempre dicen los políticos que es "uno de los mejores de Europa", está teniendo auténticos problemas para afrontar la epidemia. Las altísimas cifras de infección por coronavirus de los sanitarios en las últimas horas, en gran medida debido a la falta de equipos de protección individual tan sencillos como guantes, mascarillas y gafas, es un auténtico revés para nuestra conciencia colectiva como país.

Ya hemos dicho muchas veces que no es el momento de exigir responsabilidades por la gestión de la crisis. Tiempo habrá. Pero es imprescindible que la prensa levante acta del estupor con el que la sociedad española está viviendo estas horas tan dramáticos. Son días en los que los españoles tienen que asistir a noticias como la de una residencia de ancianos madrileña con decenas de muertos en su interior y cuyos gestores, impotentes, claman por la intervención del Ejército.

Aparte, está la angustia de millones de ciudadanos al ver cómo la economía se derrumba y sus empleos o empresas se evaporan de la noche a la mañana. Efectivamente, éste no es el momento de la pelea política ni de las batallas entre el Gobierno y la oposición. La unidad de acción es imprescindible. Pero, cuando todo pase, habrá que replantearsemuy bien muchas cosas, entre otras, y quizá la más importante, qué tipo de sanidad pública queremos, cuántos recursos estamos dispuestos a dedicar a su mantenimiento. Porque los expertos avisan de que, probablemente, después del Covid-19 vendrán otros virus.

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