Tribuna de Opinión

Malos augurios para el canal de la Expo 92

El autor solicita que esa zona de la Cartuja cuente con un Plan Especial para integrar los terrenos con la ciudad

La recalificación del canal de la Expo sale adelante con el respaldo de Vox

Estado actual de abandono del canal de la Expo 92.
Joaquín Corchero / E.P.
Fernando Mendoza - Arquitecto. Premio Nacional 2008 de Conservación y Restauración de Bienes Culturales

Dos nuevas instituciones han entrado en el debate sobre la construcción del canal de la Expo 92: la Real Academia de Bellas Artes y el Colegio de Arquitectos de Sevilla.

La Real Academia de Bellas Artes es una de las instituciones más antiguas de Sevilla. Fundada por el gran pintor Murillo el 1 de enero de 1.660, tiene su sede en un palacio esplendoroso del siglo XV: la casa de los Pinelo. Está formada por un grupo numeroso de intelectuales y artistas en diversas disciplinas que realizan un trabajo esforzado, riguroso y gratuito, desconocido por la mayoría de sevillanos, en beneficio de la historia y cultura de las bellas artes de la ciudad.

En su comunicado, aprobado por el Pleno, la Academia se manifiesta rotundamente en contra de su construcción. Se afirma “La Exposición Universal de Sevilla de 1992 fue un hito en su historia y supuso, no solo la modernización de muchas infraestructuras sino la entrada en la élite de ciudades mundiales. Por ello, su memoria, al igual que la de la Exposición Iberoamericana de 1929, debe ser preservada”.

Tuve la fortuna de trabajar en varios pabellones como autor o coautor y, por ello, coincidí en varias ocasiones con el gestor de la Exposición, el ingeniero Jacinto Pellón. En una de ellas, cerca de la inauguración de la Expo, le pregunté qué tenía previsto para el recinto al día después del cierre del gran acontecimiento. Me contestó que eso ya no era asunto suyo, que con obtener cuarenta millones de visitas y que no hubiera ningún atentado de ETA, se daba por satisfecho. Y que, al día siguiente, se iría a navegar con su velero.

Y ese fue el problema, que quién tuvo que ocuparse del día después, no lo hizo. La Expo necesitaba un Plan Especial que integrara los terrenos con la ciudad, rentabilizara la enorme inversión económica realizada por el Estado y preservara la memoria del acontecimiento. Eso no se hizo y durante los últimos 34 años se ha tratado el legado de la Expo como un bazar disponible, en que cada uno podía coger lo que quisiera, siempre bajo la óptica mercantil, nunca como aportación para Sevilla. Así se ha degradado el lago reducido a la mínima expresión, abandonado el pabellón de España, troceado el territorio con vallas, derribado el Palenque y, por último, y como la guinda del pastel, el intento de construir el canal, pieza clave de la memoria y la articulación urbanística del conjunto.

Dice también el comunicado de la Real Academia:

“Desde el final de la Exposición, hace ya 34 años, hemos asistido a un lento pero constante borrado de su memoria, utilizando los terrenos y sus símbolos como mercancía sin valor alguno. Esto, unido a la desidia, han llevado al canal de la Expo, pieza fundamental de su memoria, a la situación actual de abandono”.

Recordemos que los terrenos y sus instalaciones fueron cedidos a la Junta de Andalucía como parte de pago de la famosa deuda histórica, y que, primero Agesa y después la Junta, son las responsables que han llevado a los terrenos e instalaciones de la Expo 92 a su condición actual de caos y abandono.

Reflexiona sobre la postura de la decada de los arquitectos con la recalificación

Por el contrario, la decana del Colegio de Arquitectos ha mostrado su conformidad con la construcción del canal. Y esa conformidad ha debido hacerla a título personal, ya que no ha habido debate alguno en la profesión sobre este polémico asunto, y mucho menos una votación entre los colegiados para saber el sentido de una opinión mayoritaria. En fin, en sus declaraciones la decana de los arquitectos repite todos los tópicos repetidos por los especuladores, fundamentalmente que no queda sitio en el parque tecnológico. Y eso no es cierto, entre las vías del tren y el cauce vivo del Guadalquivir hay una extensa banda de terreno, sin edificar, con cien veces más superficie del canal, que podría ser la ampliación del parque. Pero claro, estos terrenos tienen menor valor comercial y, por lo tanto, no existen. Pero, por otra parte ¿está convencida la decana que la única solución de futuro para el canal es su construcción?

Cuando no hay regulación urbanística ni visión de conjunto de un territorio surgen los buitres que pretenden despedazar el cadáver. En este caso, lo poco que queda, de la memoria de la Expo 92. La Junta de Andalucía, como propietaria de los terrenos y el Ayuntamiento de Sevilla, como regulador urbanístico, deben redactar un Plan Especial que contemple la totalidad de los terrenos y que permita a la ciudad disfrutar de una pieza clave en su desarrollo urbano y, a la vez, preservar la memoria de Expo 92, un acontecimiento que transformó la ciudad.

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