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La CHG descarta cortes de agua pero prepara el decreto de sequía, que podría activarse en septiembre

  • El presidente reconoce que la situación es de "alerta", con reservas de poco más del 30% en los embalses

  • El escenario pasará a ser de "emergencia" tras el verano si no llueve

El pantano de La Puebla de Cazalla, en una imagen de archivo.

El pantano de La Puebla de Cazalla, en una imagen de archivo. / Juan Carlos Vázquez

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Joaquín Páez, ha descartado este jueves que la escasez de precipitaciones vaya a tener consecuencias inmediatas para el consumo doméstico, con cortes de agua en los hogares, ya que hay garantizadas reservas para 3 años aunque no llueva.

Pero ha reconocido que la situación de la cuenca es mala, de "alerta", con reservas de algo más del 30% en los embalses, que están ligeramente mejor en Sevilla que en el resto de territorios. Si no llueve en los próximos meses, a finales de verano o principios del otoño, se podría estar en una "situación de emergencia" y ha avanzado que ya trabajan en el decreto de sequía, que si no hay variaciones, podría empezar a tramitarse en el mes de septiembre.

Este decreto posibilitaría modificar las condiciones de uso del dominio público hidráulico por situaciones excepcionales y tirar de recursos alternativos, como aguas subterráneas para necesidades urgentes, reduciendo los plazos administrativos.

Páez ha hecho estas afirmaciones durante la presentación de un balance de las inversiones que la CHG tiene programadas en Sevilla, durante el que se ha referido al Plan Hidrológico del Guadalquivir que está en exposición pública, y ha subrayado la importancia de ambas iniciativas para mejorar la eficiencia de los sistemas de riego y la calidad de las aguas depuradas en un contexto de cambio climático y en un área, como Sevilla, que sufrirá especialmente sus efectos.

Esa situación de alerta por la escasez de reservas es lo que ha motivado que este año no se hayan podido aumentar más las dotaciones para riego, que se han quedado en la mitad de lo que era habitual: 3.000 metros cúbicos por hectárea frente a los 6.000 del año pasado.

Inicialmente, iban a ser incluso menos, 2.800 metros cúbicos por hectárea, pero hubo una revisión al alza el 9 de junio. En cualquier caso, han motivado protestas de los agricultores que dependen de ese agua en el Bajo Guadalquivir.

Páez ha recordado que el 87% del agua se consume en agricultura, de ahí la importancia del ahorro y la eficiencia que se persiguen con las inversiones en regadíos. A principios de año, ya se informó al sector agrícola de los datos que se manejaban y que había que hacer previsiones y modificación de cultivos, señala.

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