Provincia

'Corralas' que han derivado en problemas vecinales

  • El dueño del bloque ocupado en la calle Alcalde Manuel Marín de Camas denuncia 5 años después

  • El alcalde pide agilidad con el proceso judicial

Dos vecinos del bloque okupado en Camas frente a la sede la Policía Local. Dos vecinos del bloque okupado en Camas frente a la sede la Policía Local.

Dos vecinos del bloque okupado en Camas frente a la sede la Policía Local. / josé ängel garcía

Uno de los municipios en los que la ocupación de viviendas ha generado más conflictos es Camas. El alcalde, Rafael Recio, explica que afectan a edificios o urbanizaciones de promotoras que quebraron y se ocuparon como "corralas", cuando el movimiento del 15-M estandarizó un método para hacerlo. Luego no ha habido más intentos importantes. Los primeros okupas fueron dando paso a otros, población de países del Este, acostumbrada a la vida nómada, que se dedican a la chatarra, a rebuscar en la basura. La convivencia no es fácil. Entre los más de 70 inmuebles ocupados, hay una hilera de casas en la calle Joaquín Turina, con una pintada a la entrada: "No somos ocupas nos han dado las llaves". También, hay un bloque ocupado desde hace cinco años en pleno centro, en la calle Alcalde Manuel Marín, frente a la Policía Local.

"Se nos ha tachado de racistas y de xenófobos, pero no es así, en Camas convivimos con chinos, árabes y personas de todas las nacionalidades del mundo. El problema son las personas que no se adaptan a las normas cívicas de convivencia", dice un vecino de un bloque cercano, que asegura que llaman cada noche a la Policía Local por ruidos y que sufre porque sus hijos y visitas contemplen determinados comportamientos, que se trasladan a parques y plazas del entorno. Es ese otro chabolismo en el que han derivado algunas ocupaciones.

Endesa cortó enganches ilegales, pero conectan la luz por los aparatos de climatización en azoteas

Varias veces, ante las denuncias y la insistencia del Ayuntamiento, Endesa ha cortado los enganches ilegales que llenaban la fachada. Los okupas han buscado alternativas: en septiembre, un vecino no hallaba razón para que le saltara el diferencial con el aire acondicionado, hasta que otra propietaria le alertó de un cable conectado a su aparato, en la azotea. Era un enganche ilegal desde el edificio okupado y está a la espera de que le llegue la factura. En otra terraza colindante, una pareja pagó una sanción por el elevado consumo de agua: los okupas engancharon una goma al grifo de su terraza para abastecerse. También hay preocupación porque los okupas usan ahora un generador que hace ruido y que han pasado de un patio al interior, con el consiguiente riesgo, denuncian los vecinos, que explican que las familias almacenan en el bloque la chatarra y lo que hallan en los contenedores, hasta que vienen furgonetas a buscarlo. También aseguran que el sótano está inundado de aguas fecales.

El proceso judicial para el desalojo acaba de iniciarse después de cinco años. Había un litigio entre los propietarios, los que pueden iniciarlo. Uno de ellos ha puesto ya la denuncia en el juzgado. Con la autorización de esta persona, el Ayuntamiento ha podido entrar, soldar la puerta de la azotea (donde se acumulaba basura) y del garaje y desinfectar. Varias veces y aún a riesgo de que los técnicos pusieran reparos por tratarse de un edificio privado, el Consistorio entró a retirar basura. En las casas ocupadas de la calle Joaquín Turina no hay constancia de que el propietario haya puesto denuncia. "Es un problema que excede completamente las competencias de los ayuntamientos", dice Recio, quien reclama esa reforma legal que facilite actuar en este tipo de casos y agilice los procesos judiciales, sobre todo en situaciones en las que hay un problema de salubridad y convivencia que se arrastra.

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