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Corredor del Guadiamar y el Vado del Quema

El sendero avanza durante su primera mitad rodeado por vegetación El sendero avanza durante su primera mitad rodeado por vegetación

El sendero avanza durante su primera mitad rodeado por vegetación / E.S.B.

El corredor verde del Guadiamar es muy largo. Cuenta con 70 km y está mucho más pensado en ciclistas que en caminantes. No obstante se pueden plantear distintas opciones asequibles. Esta vía verde se restauró tras el desastre del vertido de Aznalcóllar y el resultado, tras varios años, es una zona muy rica en vegetación y avifauna. 

El Guadiamar nos acompaña gran parte del trayecto El Guadiamar nos acompaña gran parte del trayecto

El Guadiamar nos acompaña gran parte del trayecto / E.S.B.

La propuesta que planteamos parte del centro de visitantes de Aznalcázar. Siguiendo la carretera vieja, se cruza el río hasta alcanzar el carril que avanza por la orilla occidental. Sin complicaciones se sigue casi siempre junto al Guadiamar por una zona con mucha vegetación en algunos tramos y gran presencia de pájaros. A los 9 kilómetros aproximadamente, el senderista se encuentra con un cruce. Hay que pasar al otro lado del río por el puente. Así llegamos a un lugar muy especial para los rocieros: el Vado del Quema, aunque previamente habrá que buscar un camino a la derecha (la señalización es clara).

Un altar colocado junto al Vado del Quema. Marca el ecuador de la ruta. Un altar colocado junto al Vado del Quema. Marca el ecuador de la ruta.

Un altar colocado junto al Vado del Quema. Marca el ecuador de la ruta. / E.S.B.

Toca volver por el Cordel del Camino de los Playeros. Durante varios kilómetros el trayecto es menos atractivo entre cultivos. Se mantendrá así hasta que llegar a unos pinares que ofrecen una fresca sombra y que acompañan la carretera SE-3305. El último tramo consiste en seguir dicha carretera por un carril en paralelo. Queda atravesar Aznalcázar para llegar de nuevo al centro de visitantes.

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