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La Fiscalía rebaja a 13 años la pena para el acusado que mató a su mujer

  • El procesado pide perdón a la familia de la víctima y a la suya al término de la vista oral.

Un cámara graba la puerta del domicilio donde se produjo el crimen, en noviembre de 2015 en Marchena. Un cámara graba la puerta del domicilio donde se produjo el crimen, en noviembre de 2015 en Marchena.

Un cámara graba la puerta del domicilio donde se produjo el crimen, en noviembre de 2015 en Marchena. / EFE

La Fiscalía de Sevilla redujo este martes de 15 a 13 años la petición de condena para José María M. C., el hombre que en noviembre de 2015 acabó con la vida de su mujer Eva Perea, de 42 años, a la que asestó una puñalada en el corazón después de conocer que la víctima, de la que se encontraba en trámites de separación, había iniciado una nueva relación sentimental.

El juicio con jurado, que se inició el pasado lunes en la Audiencia de Sevilla, quedó este martes visto para el veredicto, después de que la Fiscalía de Sevilla, las acusaciones particulares y la defensa del acusado expusieran sus informes de conclusiones.

El agresor está acusado de un delito de homicidio y tanto la Fiscalía, como la acusación particular que ejercen los familiares de la víctima y la Junta de Andalucía, así como la propia defensa, solicitaron que se le impusiera una condena de 13 años de cárcel.

El acusado, José María M. C., ejerció su derecho a última palabra en el juicio, en el que pidió perdón por su crimen a sus hijos -que tienen 12 y 19 años- a sus suegros, a sus cuñados, y a sus propios hermanos, porque lo están "pasando muy mal", afirmó.

José María M. C. se enfrentaba inicialmente a una petición de condena de 20 años por parte de la Junta de Andalucía, que ejerce la acusación particular en nombre de la Administración autonómica y que le imputaba un delito de asesinato. La defensa solicitaba en principio una condena de cinco años de prisión.

El jurado que ha enjuiciado este caso se retirará este miércoles a deliberar, después de que la magistrada que preside el juicio le entregue el denominado objeto del veredicto, es decir, las preguntas a las que deben responder para determinar si el acusado es inocente o culpable, si bien en este caso hay un reconocimiento expreso del procesado de los cargos.

De hecho, José María M. C. admitió el pasado lunes que acabó con la vida de su mujer y mostró su "arrepentimiento" por el crimen. El acusado explicó que se casaron en 1996, pero dos meses antes de que que ocurrieran los hechos de autos se habían separado y la víctima decidió marcharse a vivir con sus padres.

José María M. C. reconoció en el juicio que su mujer seguía acudiendo a diario a su casa para hacerle la comida tanto a él como a los dos hijos que tienen en común, según informó Europa Press. Sobre el día del crimen, el acusado relató que su mujer llegó a casa para hacerle la comida y, en un momento dado, comenzaron a "discutir" porque él quería "que le explicara por qué se había llegado a esa situación", de manera que, estando en la cocina, el imputado le pegó "tortazos en la cabeza con la mano abierta".

"Era la primera vez que le agredía", aseguró el imputado, que añadió que, a continuación, cogió un cuchillo de cocina y se lo clavó en el pecho a la víctima, que "se intentó defender con las manos". "Se lo clavé una vez y luego, cuando vi lo que había hecho, me lo clavé yo", confesó.

El acusado alegó que "no estaba en su juicio" y reconoció que, "en ese momento, quería matarla", añadiendo que, una vez consumada la agresión, fue a buscar a sus vecinos para confesarles el crimen con frases como "la he matado, ven mira lo que he hecho" o "la he apuñalado porque me ha engañado y si no es para mi no es para nadie".

El procesado afirmó que "tenía la cabeza que le iba a explotar" y visiblemente emocionado aclaró que "por supuesto" está arrepentido de lo ocurrido, añadiendo que antes de ocurrir el crimen "no le había pegado nunca".

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