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La Junta tendrá que indemnizar a una familia de Osuna por los daños provocados por las palomas de un edificio público abandonado

  • Tendrá que pagar 14.300 euros a los afectados por la pérdida de calidad de vida y daños en su casa ocasionados por los animales que habitaban el edificio contiguo, propiedad de la administración.

Una paloma en un nido en un edificio. Una paloma en un nido en un edificio.

Una paloma en un nido en un edificio. / J.A. García

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El Consejo Consultivo ha dictaminado a favor de que la Junta indemnice con 14.300 euros a una familia de Osuna por la pérdida de calidad de vida y daños en su casa ocasionados por las miles de palomas que habitaban el edificio contiguo, propiedad de la administración y que estaba abandonado.

En su resolución, el Consejo Consultivo de Andalucía estima parcialmente la reclamación de la familia, a la que reconoce el derecho a percibir los 2.311 euros que solicitó por daños en la vivienda pero rebaja de 15.300 a 12.000 la cantidad que debe recibir por la pérdida de calidad de vida ocasionada -la presencia de palomas agravó la enfermedad de una de las inquilinas y la obligó a cambiar de domicilio-.

El edificio colonizado por las palomas -llegó a estar ocupado por casi 4.000- fue en su día sede de los juzgados de Osuna y, según los demandantes, quedó en estado de abandono tras su traslado a otra ubicación, lo que propició la llegada de las aves con todas las consecuencias que la presencia de una plaga de este tipo conlleva.

Citan, de entre ellas, además de la suciedad derivada de los excrementos, plumas y nidos, la aparición de hongos y bacterias que causaron humedades, taponaron desagües y provocaron inundaciones y goteras, circunstancias todas ellas que atribuyen a la falta de mantenimiento del edificio, propiedad de la Junta de Andalucía.

Pero, además de los daños en la vivienda, los promotores de esta reclamación de responsabilidad patrimonial de la administración, que según el consultivo conocía la situación y estaba dispuesta a solucionarla, atribuyen a las palomas la crisis asmática "con procesos bronquiales intensos" que sufría una de las inquilinas.

Sobre este aspecto, el órgano consultivo precisa que la reclamante ya padecía alergia a las aves desde años antes, cuando el edificio en cuestión no estaba abandonado y, por tanto, no había palomas en el mismo, y refiere además que la población de Osuna en su conjunto sufre una plaga de palomas.

Por ello, considera que la administración no es responsable de que la reclamante sea alérgica a las aves, que, incide, abundan en esta localidad, por lo que "no existe relación de causalidad entre el abandono del edificio y los problemas de salud".

No obstante, sí considera que el hecho de que las palomas se instalaran en el edificio abandonado contiguo ha causado a la mujer una serie de perjuicios derivados del agravamiento de su enfermedad y de la imposibilidad de habitar en su vivienda que deben ser indemnizados.

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