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El área de Valencina contará con un parque cultural de 500 hectáreas

  • La Junta admite un doble problema: la falta de identificación de los restos y su frágil conservación · El corredor verde del Aljarafe y el corredor fluvial del Riopudio completan el diseño · La SE-40 pasará cerca del conjunto

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A simple vista parecen suaves lomas sobre las que, a veces, incluso han sido construidas casas, pero los expertos conocen desde hace más de un siglo que los términos municipales de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán atesoran en su subsuelo valiosísimos dólmenes construidos hace 5.000 años y otros muchos vestigios arqueológicos sobre los que queda aún mucho por investigar.

La inscripción en octubre pasado como Bien de Interés Cultural (BIC) de este amplio conjunto de unas 500 hectáreas de extensión (uno de los más grandes de Andalucía y que duplica el suelo de la Expo 92) ha disipado las dudas existentes sobre el grado de protección de una zona amenazada desde hace décadas por la presión urbanística y abre la posibilidad de que se profundice en el proceso de actuaciones arqueológicas que la Consejería de Cultura quiere impulsar.

De acuerdo al Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Sevilla (Potaus) presentado el pasado miércoles por la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, la pretensión es crear en la zona un "parque cultural" siguiendo los modelos de la ciudad romana de Itálica y de la necrópolis de Carmona, de tal manera que se compatibilice la conservación del patrimonio histórico y etnográfico con su puesta en valor y su uso como espacio público-cultural.

El patrimonio arqueológico de la provincia de Sevilla es "excepcionalmente amplio", según se recoge en el Potaus, que alerta sobre la existencia de una doble problemática. "La primera es su propia identificación. Aunque las distintas administraciones vienen realizado un esfuerzo considerable en la elaboración de cartas de riesgo arqueológico, catálogos e inventarios, todavía una parte considerable de este tipo de elementos carece de una tutela efectiva. La segunda es la extremada fragilidad de este patrimonio, amenazado por un proceso de deterioro que pone en riesgo su conservación".

La declaración de BIC del área arqueológica es coherente con el Potaus, puesto que en éste se prevé "la adopción de medidas específicas de protección por parte de los planes generales de ordenación" urbana de los municipios, lo que atañe a los ayuntamientos de Valencina y Castilleja de Guzmán, de tal modo que "establece directrices para la integración de este patrimonio en los procesos de nuevas ocupaciones de suelo, una integración que debe entenderse no sólo en el sentido de la documentación de estos bienes o de su conservación, sino también, fundamentalmente, en el de su recuperación y puesta en valor".

El futuro para el conjunto dolménico incluye otros proyectos que pueden hacerse compatibles con la creación de dicho parque cultural: la construcción de un corredor verde "que asegure la conexión no motorizada entre los principales espacios libres" y la habilitación de un eje fluvial en torno al Riopudio para uso como área recreativa, un conjunto de elementos cuya combinación puede hacer de esa zona un atractivo referente turístico.

"Los corredores verdes que se están construyendo actualmente en el área de Sevilla se han planteado con la finalidad de poner en valor para su uso recreativo zonas como la ribera del río Guadalquivir o las cornisas del Aljarafe y Los Alcores", indica el Potaus sobre este proyecto, que incluye también el enlace de algunos parques periurbanos.

Los corredores verdes unirán los cascos urbanos y los principales espacios de uso público a través de un "viario blando" que permitirá a ciclistas y peatones no tener que atravesar ni discurrir por ninguna carretera. En el caso de Valencina, el corredor verde se realizará aprovechando el llamado cordel de Carboneros, una vía pecuaria cuya anchura se ampliará y cuyos márgenes se reforestarán. La intención marcada en el Potaus es mantener los usos lúdicos con los agrícolas en estos caminos que forman parte parte esencial del viario metropolitano.

Los ejes fluviales son otro elemento vertebrador del territorio protegido y en ellos, además de las funciones de esparcimiento para la ciudadanía, tienen una especial relevancia la protección de los animales y la flora que crecen en sus entornos.

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