Vidrio artesano a orillas del Guadiamar
Desde tiempos remotos, el hombre ha conferido al vidrio una cualidad decorativa casi suprema. Milenios de civilización después, este material obtenido por fusión de elementos naturales, sigue siendo uno de los reclamos visuales más apreciados por la humanidad. Por color, transparencia o turbidez y las formas que representa ha sido explotadas en infinitas referencias.
Su trabajo, de pureza artesana, guarda la importancia que desde antaño ha tenido en todas las civilizaciones , como también guardan las manos de Miguel y Sonia las caricias que han fraguado composiciones armónicas en esta mezcla de arena de sílice, carbonato de sodio y caliza. Ellos, Miguel De Diego y Sonia Osuna son los responsables de Estudio Ciento2, un taller para el trabajo del vidrio ubicado en Aznalcázar.
Estudio Ciento2 se dedica tanto a la formación del oficio, a través de cursos centrados en la enseñanza de técnicas de elaboración de piezas vidrio con soplete, como a la fabricación de cuentas, modelado y soplado; también a la producción artesanal, con dos líneas principales de trabajo, una la joyería en vidrio, formada por collares, pendientes, anillos, brazaletes, broches, gemelos, pulseras o colgantes y otra línea denominada arqueológica, que realiza reproducciones de objetos de vidrio de la antigüedad, como ungüentarios de núcleo de arena, lacrimatorios, máscaras fenicias, cuentas de vidrio antiguas y colecciones inspiradas en la arqueología que incluyen también joyería.
La vocación de las labores en vidrio de Miguel y Sonia surgió una vez que ambos habían pasado por la Escuela de Arte. "Vimos publicado en un periódico un curso de iniciación al vidrio soplado de una semana de duración en la Fundación Centro Nacional del Vidrio (FCNV) Granja de San Ildefonso, en Segovia. Aquí ya se originó el contacto directo con el vidrio y el desarrollo de nuestra actividad", señala Miguel. Desde entonces iniciaron una prolífica relación con el vidrio que hoy día perdura, como se han demostrado en la gran acogida de sus colecciones. "Nuestro producto gusta bastante, llevamos desde el año 98 viviendo de la producción del taller, este es el mejor indicativo que podemos tener para valorarlo", explica Sonia.
Estudio Ciento2 comercializa sus creaciones a través de campañas de promoción en ferias de artesanía y entrega selectiva de tarjetas, así como de una cuidada atención post-venta. Además de las ferias, cuentan con tres puntos de venta en tiendas de Sevilla, Marbella y Barcelona, en las que prima el producto artesano.
"No existe el producto perfecto, lo que es imprescindible para quién realiza un producto destinado a la venta es definir a qué público va dirigido, y una vez decidido esto tratar de diferenciarte del resto de ofertas del mismo sector", argumenta Miguel. Para ellos, el valor principal es el resultado estético de la pieza que elabora y la calidad en su ejecución. "Para conseguir esto dedicamos la mayor parte de nuestras energías al diseño dando forma, color, equilibrio o proporción y a que la ejecución de la pieza de vidrio sea lo más depurada posible".
El trabajo de estos dos artesanos se basa principalmente en técnicas en caliente: fundido a la llama o con horno, soplado, estirado, termoformado, en las que para el terminado de las piezas utilizan técnicas de trabajo en frío, como el corte, arenado, mateado o pulido. Siendo su especialidad la del trabajo del vidrio con soplete.
Actualmente trabajan en dos nuevos proyectos, uno de ellos ha comenzado este año y comprende, además de los cursos de formación sobre técnicas de vidrio, una nueva faceta formativa que se ha impartido para el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Sevilla, Arqueología experimental: el vidrio en la Antigüedad. Taller de vidrio en caliente. "Ha sido una experiencia muy satisfactoria y ya estamos preparando para el próximo curso nuevas ediciones", concluyen ambos artesanos.
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