utrera

Más de 600 familias de El Palmar de Troya han regularizado sus casas

  • Todo el poblado se asentó, a partir de los años 30, sobre una vía pecuaria

  • El proceso para que pudieran escriturar las viviendas se inició hace casi 20 años, cuando se desafectó el "descansadero"

Una imagen de archivo de una calle de El Palmar de Troya. Una imagen de archivo de una calle de El Palmar de Troya.

Una imagen de archivo de una calle de El Palmar de Troya. / josé ángel García

Hace 15 años que los vecinos de El Palmar de Troya fueron testigos de la firma de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Utrera y la entonces llamada Empresa Pública de Suelo de Andalucía (EPSA), dependiente de la Junta, como primer paso para poder regularizar sus viviendas, que se levantaron desde el origen del asentamiento, en los años 30, en torno al Descansadero del Palmar de Troya, una vía pecuaria desafectada por acuerdo de la Consejería de Medio Ambiente del año 2000.

Desde entonces, un total de 603 propietarios de viviendas construidas sobre esta zona han podido escriturarlas formalmente, legalizando así su situación administrativa para contar con los mismos derechos ya que cualquier propietario a la hora de plantear posibles transacciones o hipotecas, por ejemplo.

Se trata de un número muy importante de escrituraciones, aunque aún quedan algunas para alcanzar las 744 parcelas que, según destaca la Junta, se fijaron como objetivo inicialmente. Se sigue trabajando para ello. Desaparecida Epsa, el proceso lo ha rematado la sociedad que heredó sus tareas, la Agencia de vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA).

El acuerdo que en su momento se firmó con el Consistorio encomendaba a la AVRA la gestión urbanística del tramo desafectado de esta vía pecuaria. En primer lugar, los técnicos tuvieron que llevar a cabo un amplio proceso de investigación y "depuración registral", para evitar duplicidades. Inicialmente, las parcelas, que ocupan una superficie de 71.033 metros cuadrados, fueron registradas por AVRA y se han ofrecido a sus ocupantes en propiedad en condiciones "preferentes y asequibles", según destacan desde la Consejería de Fomento y Vivienda. Por ejemplo, la inscripción de una vivienda de 130 metros cuadrados ha podido suponer un coste para el propietario de unos 1.400 euros, aunque la mayoría de las parcelas son menores. El coste medio ha sido de unos 500 euros. Una vez escriturada, los vecinos no pueden vender la vivienda en el plazo de cinco años. Más de 600 propietarios se han acogido al proceso, no exento de dificultades por las condiciones particulares de cada uno de los ocupantes de estos inmuebles.

Es el proceso de este tipo más importante que se ha llevado a cabo en Andalucía

Es, en cualquier caso, el mayor número de inscripciones registrales de viviendas tras la desafectación de vías pecuarias que se ha producido en Andalucía, aunque la Consejería también ha llevado a cabo procesos similares en las provincias de Cádiz y Córdoba. En el primer caso, se ha trabajado sobre las vías pecuarias la Colada de Mesa, en Medina Sidonia (77 parcelas escrituradas de 89 unidades previstas), y la Colada del Almarchal, en el núcleo rural de La Zarzuela, en Tarifa (20 de 28 parcelas).

En Córdoba, el proceso se ha llevado a cabo en Obejo (en la vía pecuaria de Cerro Muriano, con la enajenación de 186 parcelas de las 200 includas en la desafectación); y en Villaviciosa y Espiel (donde se han escriturado por sus ocupantes 26 viviendas de un total de 44 parcelas ocupadas en la vía pecuaria El Vacar). Además, hay otro proceso en marcha que afecta a la barriada de Los Ángeles en la capital y al Cordel de Alcolea, y otros expedientes abiertos, también, en las provincias de Córdoba y Málaga.

Se trata, en todos los casos, de situaciones históricas y consolidadas, porque hoy ocupar una de estas vías pecuarias es incluso un delito. En el caso de El Palmar de Troya, las primeras viviendas son del año 1931, cuando llegaron a la zona los primeros colonos para la construcción del pantano Torre del Águila. La población fue creciendo con los familiares de los presos políticos que trabajaron después en las obras de la presa.

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