Celta-Betis | La crónica

El Betis se gana el derecho a la fiesta (2-3)

  • Los verdiblancos se meten en la Liga Europa al ser sextos en la tabla sin tener que depender de nadie con su triunfo

  • La tropa de Pellegrini fue capaz de remontarle un 2-0 al Celta con 20 minutos de acierto total

  • Así te hemos contado el partido

Víctor Ruiz besa el balón tras conseguir el definitivo 2-3 para el Betis.

Víctor Ruiz besa el balón tras conseguir el definitivo 2-3 para el Betis. / Salvador Sas | Efe

El Betis celebra por méritos propios, como tiene que ser preferiblemente. Los verdiblancos estarán la próxima temporada en la Liga Europa por la sencilla razón de que hicieron los deberes de sobra para que así fuera, sin dar lugar a que se produjera una carambola que pudiera beneficiarlos. Nada de esperar a lo que sucedía en otro campo, en este caso en el denominado Alfredo di Stéfano, los verdiblancos se apretaron los machos en Balaídos y fueron capaces de conjugar en plenitud el verbo remontar para imponerse por dos a tres a un equipo rival que lleva cinco triunfos consecutivos.

Vídeo: Resumen del Celta-Betis / LaLiga

La alegría que expresaban Manuel Pellegrini y todos los miembros de su tropa sobre el césped del estadio vigués cuando el horrible Gil Manzano sopló tres veces seguidas para ponerle el punto final al curso en verdiblanco estaba más que justificada. Los hombres que defienden sobre los campos de fútbol la fe balompédica radicada en el sevillanísimo barrio de Heliópolis habían culminado un curso sobresaliente y concluían en la sexta posición del campeonato liguero por culpa de un gol del realista Isak en los últimos minutos, algo que incluso los bajó un peldaño de la escalera de los elegidos.

Pero en ese momento ya era lo de menos, el Real Madrid había sido capaz de imponer la lógica contra el Villarreal y, además, el Betis había demostrado que no necesitaba siquiera de ninguna ayuda externa, que ahí estaban ellos para defenderse a sí mismos y conseguir que todo acabara con el emoticono de la sonrisa instalado en los rostros de todos, de los que acompañan a Pellegrini en el cuerpo técnico, incluido Antonio Cordón, que también saltaba lo suyo el hombre por el éxito; de los futbolistas, por supuesto, encabezados por un Joaquín sin ningún minuto en la tarde gallega pero igual de radiante; de los dirigentes, con el mérito de haber acertado en sus apuestas esta vez para darle la nave a un buen patrón; y, por supuesto, de todos los aficionados que no han podido disfrutar de su Betis durante este curso en el templo del Benito Villamarín, algo que hubieran deseado todos por la satisfacción que se hubieran llevado con lo que siempre se persigue en el fútbol, es decir, ganar mucho más que perder, que de eso se trata, faltaría más.

Todo eso se juntó cuando llegó el final del Celta-Betis para que el estallido, imaginariamente, pudiera unir sobre la maravillosa pradera de Vigo a todos los que sienten en verdiblanco. Y tuvo más emotividad por cómo se desarrolló esta última cita del curso, pues nadie debe olvidar que en el minuto 50 el marcador registraba un dos a cero favorable a un Celta que estaba lanzado en este epílogo liguero.

Sin embargo, la tropa de Pellegrini ha tenido un mérito principalísimo a lo largo de esta maravillosa segunda vuelta del campeonato y ha sido la capacidad para creer siempre en sus posibilidades, para no darse por derrotada jamás y para darle la vuelta a situaciones que parecían ya complicadas de resolver a su favor, sobre todo con los triunfos en las rectas finales de muchos encuentros.

Esta vez no iba a ser falta que así fuera, dado que la remontada duraría veinte minutos exactos en los cronómetros de Balaídos y la rubricaba Víctor Ruiz con su remate en el segundo palo en un saque de esquina en el minuto 73. En ese momento ya nadie dudaba del triunfo de este corajudo Betis, pero restaba mucho tiempo por delante y un sinfín de circunstancias que estaban por poner en peligro todo.

Por ejemplo, esa segunda tarjeta para Tello, aunque todos nos quedamos atónitos pensando en cuándo había llegado la primera de las amonestaciones, aunque con Gil Manzano mostrando las cartulinas con tanto desdén y de perfil a los futbolistas vaya usted a saber cuando se produjo. El caso es que eso sí podía poner en peligro el triunfo verdiblanco, pero tampoco fue así, Claudio Bravo sólo sufrió de verdad en un cabezazo del joven Carlos Domínguez en otro saque de esquina y el chileno tuvo la colocación necesaria para sacar el balón sin grandes apreturas.

El resto fue dominado por un Betis que hasta pudo hacer el cuarto si Álex Moreno no se hubiera cegado en su carrera y hubiera visto que Fekir lo acompañaba completamente solo por el centro. Tampoco hizo falta, el Betis había sabido ajustarse atrás para resolver las embestidas del Celta sin padecer en exceso.

Era un Betis que había sabido reaccionar con un dos a cero en contra y que se volvió a meter en el juego con un penalti de Nolito a Emerson que fue tan claro que debió verse acompañado por la segunda tarjeta amarilla de Gil Manzano al sanluqueño, que todo hay que decirlo. A partir de la excelente transformación de Borja Iglesias, los visitantes creyeron de nuevo, Fekir marcó un verdadero golazo de falta directa, con vídeo por mensajería para Didier Deschamps incluido, y Víctor Ruiz halló el premio a su notable segunda vuelta.

El Betis entró en la Liga Europa por méritos propios y sin tener en cuenta los resultados en otros campos. Todo vale en el fútbol, claro que sí, pero es mucho mejor sentirse un ganador a la hora de festejar y este Betis de don Manuel Pellegrini lo ha sido, tanto que no es extraño ver cómo arrancaba la celebración sobre el césped de Balaídos, igual que sucedería en los domicilios y en donde lo estuvieran viendo todos los que sienten en verdiblanco. Se lo han ganado, sin duda.

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