Betis-Rayo Vallecano | Crónica El VAR y Sidnei allanan la cuarta (2-0)

  • El Betis realiza otro ejercicio de pragmatismo para conseguir un nuevo triunfo en casa

  • Munuera Montero se ayuda de la tecnología para señalar el penalti de Amat sobre Loren y el central sentencia con una obra de arte

Con esa sana costumbre de ganar y ganar, como inmortalizó el siempre recordado Luis Aragonés, el Betis enlazó el cuarto triunfo seguido en el Benito Villamarín, el segundo en la Liga, para asomarse a la zona europea, ese lugar en el que deberá aparecer al final de la temporada y en la que no está de más instalarse cuanto antes. Esta vez el VAR sí ayudó al cuadro verdiblanco para allanar el camino de una victoria que selló un invitado inesperado como Sidnei, que firmó una de las jugadas de la temporada para colocar el 2-0 tras un espectacular eslalon de 60 metros.

Munuera Montero, discutido al inicio por el recuerdo que generaba su última actuación en Heliópolis, sí atendió las recomendaciones de Medié Jiménez para revisar en el VAR ese despeje de Jordi Amat que se llevó por delante el pie de Loren. Lo Celso, con una magnífica ejecución del penalti, lo aprovechó para abrir la lata ante un Rayo que se lo puso complicado a los heliopolitanos, aunque también había exhibido esa inocencia de los recién ascendidos en sus escasas apariciones en ataque.

Fue otro ejercicio de pragmatismo del cuadro de Setién, que ha perdido brillantez en su fútbol a la vez que ha ido sumando victorias y puntos a su casillero. No es fácil ganar cuatro partidos de manera consecutiva como local y este Betis lo ha conseguido hasta en tres competiciones distintas, con esa dinámica positiva que inició ante Olympiacos, que continuó con Real Sociedad y Racing de Santander y que culminó ayer, de nuevo en la Liga, ante el Rayo. Ocho goles a favor y cero en contra es el balance de esta serie de encuentros en el Villamarín que han colocado al Betis en los dieciseisavos de la Liga Europa, en octavos de la Copa del Rey y séptimo, con los mismos puntos que el Levante, sexto, en la Liga, todo un salto hacia delante que debe reforzar la confianza del equipo para seguir creciendo.

Como sucediera en esta misma sucesión de victorias, al Betis le costó adueñarse del control del juego. Su fútbol de toque se quedaba en los pases horizontales entre los defensas, lo que siempre genera una sensación extraña en la grada.El entramado dispuesto por Míchel, que renunció a la posesión para cerrar los espacios por dentro y lanzar balones hacia la velocidad de Álvaro García y Embarba, le generó problemas a los verdiblancos. Incluso el ex del Cádiz disfrutó de la mejor oportunidad rayista en los primeros 45 minutos, pero su disparo cruzado con la zurda fue despejado por un Pau López perfectamente colocado.

El 4-3-1-2 rayista dificultó que Mandi, Bartra o Sidnei, los encargados de distribuir la pelota desde atrás, encontrasen a Lo Celso y Canales, y el Betis apenas pisó el campo contrario. Sólo en los cinco últimos minutos previos al paso por la caseta, con un Rayo con menos energías, emergieron las figuras del argentino y del cántabro para que los de Setién pusieran en apuros a Dimitrievski. Aunque las mejores ocasiones verdiblancas llegasen en sendas acciones a balón parado ejecutadas por Canales, y mal rematadas por Sidnei y William Carvalho, el Betis también rozó el gol en varias combinaciones de calidad. Únicamente la mala ejecución final, véase un control de Sanabria o un pase atrás de Júnior, provocó que esos buenos movimientos de balón, con Lo Celso y Canales como guías, acabasen en oportunidades de gol.

El Betis-Rayo Vallecano, en imágenes El Betis-Rayo Vallecano, en imágenes

El Betis-Rayo Vallecano, en imágenes / Antonio Pizarro

Pero ese final fue un espejismo. El paso por los vestuarios le dio al Rayo ese oxígeno que le empezaba a faltar y de nuevo los de Míchel parecieron más cómodos en el césped. Pese a todo, Loren pudo adelantar a los verdiblancos, cuando recuperó una pelota para plantarse ante Dimitrievski, aunque su disparo retrató su escasa confianza ante el gol.

Con esas dudas en el juego verdiblanco llegaría la jugada que cambió el duelo y allanó la victoria bética. Lo que en directo pareció un despeje de Amat en disputa con Loren acabó en penalti tras la revisión de la tecnología. Ese 1-0 supuso un abismo para el Rayo, pese a que su entrenador reaccionara de inmediato y colocase a De Tomás, su mejor goleador, en el campo. Un testarazo del delantero, que despejó con apuros Pau López, fue el único intento rayista, que acabaría dimitiendo del partido tras esa obra de arte que Sidnei, con quiebro a Gálvez incluido, se inventó para sentenciar el duelo.

El Betis de Setién ha recuperado su versión ganadora en este tramo previo a la Navidad y ahora debe aprovechar ese impulso para acabar este 2018 de felicidad para los béticos con unos buenos resultados ante Espanyol, Dudelange y Eibar que le permitan disparar la ilusión. Setién dispone de los mimbres necesarios para que su equipo se instale de una vez en la zona alta en esta Liga que parece no tener un dueño definido, a la espera de que Serra Ferrer culmine su planificación con un refuerzo invernal de nivel. Si nadie duda de que el balear está capacitado para conseguirlo, la tarea del entrenador cántabro pasa por ganar y ganar, aunque sea con un fútbol alejado de su proclamado estilo.

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