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Real Betis

Fekir, la génesis de un crack

  • El nuevo fichaje del Betis no tuvo fácil llegar al primer equipo del Olympique de Lyon, que lo descartó en plena adolescencia y no lo recuperó hasta 2011

  • A finales de 2014, a la edad 21 años, ya era uno de los jugadores más cotizados de Francia

Fekir, deshaciéndose de Matuidi Fekir, deshaciéndose de Matuidi

Fekir, deshaciéndose de Matuidi / Sebastian Nogier (Efe)

Al mediodía de un lunes calurosísimo, decenas de aficionados béticos fueron a recibir a Nabil Fekir al aeropuerto de San Pablo. Después de un sinfín de selfies, el francés se abrió paso entre la marabunta junto a su hermano para subir a una furgoneta. Algunos no tardaron en comparar la expectación generada por el jugador de Lyon con la causada por Denilson en 1998. Bastaba con teclear su apellido en Google para saber que el Betis estaba a punto de firmar a un crack contrastado de los Pirineos hacia arriba.

Hace ya tiempo que Fekir se ganó un prestigio en el país vecino, al que sus padres, argelinos, llegaron en 1992. Y eso que, aunque a los doce años ya se había enrolado en la cantera del Olympique de Lyon, Nabil, el mayor de cuatro hermanos –todos ellos nacidos en Francia–, encontró varias piedras en el camino hacia arriba. A los catorce, una inflamación en la parte superior de la tibia que afecta a la rótula y llaman la enfermedad de Osgood-Schlatter lo hizo salir del Olympique. Un episodio traumático para él, hincha del club rodanés desde niño.

Como si el tren hubiera pasado, Nabil jugó durante un tiempo para el Vaulx-en-Velin, un modesto club de la periferia de Lyon del que era vicepresidente su padre. Sin embargo, su talento pedía un escalón competitivo superior. Y unos años más tarde marchó al Saint-Priest, un equipo al sur de la ciudad en el que volvió a llamar la atención de entidades profesionales. Fueron varias las ofertas que recibió entonces. Entre ellas, la del Saint Etienne, rival regional del Olympique, aunque finalmente decidió volver al siete veces campeón de Francia. Tenía 18 años.

Dos más tarde, en 2013, el club le ofreció su primer contrato profesional. Y si en su primera campaña en el primer equipo Remi Gard le dio apenas 600 minutos, en la segunda disfrutó de la confianza de Hubert Fournier y despegó de una forma insólita. En cuestión de meses, Fekir pasó de ser un jugador desconocido por el gran público a uno de los atacantes más prolíficos de la Ligue 1. Actuando como enganche, formó junto a Lacazette una sociedad que acercó al Olympique al ritmo del todopoderoso Paris Saint-Germain. De hecho, los rodaneses llegaron a la 30ª jornada como líderes del campeonato galo. Pero a dos partidos del final, una rotunda derrota en Caen les dejó sin opciones al título. No obstante, aquel Olympique en el que también figuraban jugadores como Gonalons o Umtiti dejó huella.

Siendo casi un neófito, Fekir firmó 13 goles y 9 asistencias en aquella campaña. No había muchos jugadores de 21 años que aunasen esas cualidades para desbordar, filtrar pases al espacio o finalizar la jugada por sí mismos. Naturalmente, en aquel verano, su nombre se vinculó a los de grandes equipos europeos. También el de su compañero Lacazette. Y entre los interesados, claro, no faltó el del campeón galo. “El PSG no es lo suficientemente rico para pagar por los dos”, dijo el siempre excéntrico presidente del Olympique, Jean-Michel Aulas, en una entrevista concedida al diario Le Progres.

Fekir continuó en Lyon, pero el 4 de septiembre de 2015 su evolución quedó congelada momentáneamente. En un amistoso con la selección francesa en Portugal, se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Retornó a los terrenos de juego el 8 de abril de 2016, aunque tuvo una participación únicamente testimonial en los últimos envites del curso.

En las últimas tres temporadas ha sido un jugador distinto al del año de su irrupción. Más pesado, menos móvil y más ejecutor, Fekir ya no es aquel joven enérgico que de vez en cuando hacía conducciones largas. La calidad de su zurda, sin embargo, le ha permitido seguir siendo tremendamente productivo en los metros finales. Y los números están ahí: acumuló 69 goles y 46 asistencias en los 193 envites que disputó con el conjunto del Ródano.

El Betis disfrutará a un jugador que viene de un año flojo, pero con unas condiciones de elegido, y en edad de estar aún en su prime. Rubi, que deberá acertar con su ubicación en el campo, sabe que tiene a sus órdenes a un tipo que come a parte. "Nunca he visto a un jugador de su nivel aquí. Ni siquiera el propio Benzema", se atrevió a decir Aulas el año pasado en Liberation.

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