Real Sociedad-Betis | Crónica Todos los caminos conducen al gozo (2-2)

  • El Betis se mete entre los ocho mejores de la Copa del Rey con un fútbol que nada tuvo que ver con el estilo pregonado por Setién

  • Los verdiblancos supieron adaptarse a la situación y fueron efectivos arriba

Los jugadores del Betis celebran su pase a cuartos. Los jugadores del Betis celebran su pase a cuartos.

Los jugadores del Betis celebran su pase a cuartos. / EFE

Noche festiva para un Betis que volverá a jugar, seis años después, unos cuartos de final de la Copa del Rey. Los verdiblancos metieron en San Sebastián su bolita en el sorteo después de un partido contra la Real Sociedad que nada tuvo que ver con las ideas preconizadas por su entrenador, pero está claro que todos los caminos son válidos en este juego si el final te deja con una sonrisa de oreja a oreja como la que mostraban todos los futbolistas vestidos de verde y, seguro, todos los fieles seguidores de la fe balompédica radicada en el barrio de Heliópolis.

Basta repasar la estadística para comprobar un hecho que es complicado desde que Quique Setién se hiciera cargo de los designios del Betis. La posesión, según las webs especializadas, le correspondió a una Real Sociedad que totalizó el 54 por ciento del control de la pelota por un 46 para los visitantes. Y cabe puntualizar con prontitud que qué más da. Lo que consignó Prieto Iglesias en el acta de lo sucedido un empate a dos y ese resultado le daba el pase al conjunto verdiblanco, que era lo único que importaba.

Vaya este inciso en el relato de los hechos para puntualizar que en el fútbol no hay más verdad que el resultado y el resto pertenece al difícil mundo de las ideas, un ente abstracto que cuando favorece se ensalza y cuando las cosas acaban mal se utiliza con tremenda facilidad como una excusa perfecta. Afortunadamente para el Betis, en esta ocasión todo le fue a las mil maravillas a pesar del sufrimiento final y hasta su entrenador no tuvo el menor rubor en meter a Feddal en el cuarto de hora final en el puesto de Joaquín.

Fue un cambio sublime, un acierto total por parte de Quique Setién, pues el marroquí ayudó bastante en ese asedio postrero de la Real Sociedad y hasta despejó con firmeza el último córner colgado sobre el área para que el Betis acabara clasificado para los cuartos de final. Así que menos ruborizarse si se dan partidos de este tipo, si hay que trabarlos, manejarlos, llevarlos hasta donde más conviene a los intereses propios, si hay que despejar una pelota como se festejaba en aquellos días de Segunda Regional en los que se jaleaba cualquier voleón defensivo del San José Obrero, el equipo por el que torcía quien relata estos hechos, como si se hubiera conseguido un gol propio de Messi.

La única cuestión que quedará ya para el recuerdo es la brillante clasificación por parte del Betis para los cuartos de final a pesar de haber tenido a una Real Sociedad incisiva y en un buen momento de forma. Como también hay que valorar en positivo que lo logró sin necesidad siquiera de haber ganado ninguno de los dos partidos en los que jugó, le bastó con sacar dos empates con más goles fuera de casa y con manejar las emociones en todo momento para rebelarse cuando los locales se pusieron por delante con el cabezazo de Mikel Merino en el segundo periodo.

El relato de los hechos ha comenzado por el final, por las lógicas conclusiones, pero hay que resaltar con prontitud que la actitud del Betis fue buena desde el principio, de que el litigio comenzara con muchas dudas por parte de ambos equipos. La Real no sabía si tenía que atacar o protegerse; el conjunto de Setién tenía muy claro que su gran ventaja estaba en la paciencia, en saber esperar a que llegara el momento oportuno para asestar un golpe al adversario.

Fue un primer periodo, por tanto, con un equipo perdido en una maraña de sensaciones contradictorias y con otro, el Betis, con el camino perfectamente trazado para saber qué era lo mejor para sus intereses. Setién había vuelto a la defensa con tres centrales, colocando a una pieza de más altura, Javi García, en el centro para que Bartra cubriera las espaldas de Tello. William Carvalho mandaba a la misma altura que los dos carrileros y por delante permutaban muchos sus posiciones Joaquín, Canales y Lo Celso para tratar de sorprender en alguna dejada de Loren, el punta elegido.

Las imágenes del Real Sociedad-Betis de Copa del Rey Las imágenes del Real Sociedad-Betis de Copa del Rey

Las imágenes del Real Sociedad-Betis de Copa del Rey / EFE

Con semejante posiciones apenas pasó nada hasta el tramo final de este primer acto. Fue una jugada por la izquierda que acabó en poder de Loren tras algún balón rebotado y el delantero supo ponérsela de cara a Canales para que éste definiera con un pase a la red perfecto. El Betis se ponía por delante y ahí fue donde erró, pues no fue capaz de aguantar el marcador a favor hasta el intermedio y eso provocó que la Real se soltara en busca del empate, que logró pronto, y después la remontada.

Fueron los peores minutos de los verdiblancos, sin duda, que se vieron desbordados por un rival más ansioso. Ahí estuvo el fallo, pues Lo Celso y compañía debieron tener más ambición para aprovechar entonces el desorden realista, pero ahí sí se dedicaron a tocar y tocar sin rematar a puerta. El castigo estuvo en una acción en la que un recogepelotas interviene de manera decisiva para facilitar la llegada en solitario de Mikel Merino a cabecear el 2-1.

Fue el momento más inquietante, pero restaba mucho tiempo por delante para perder los papeles. El Betis supo reponerse e igualar de nuevo en una jugada de banda a banda en buscar del remate definitivo. Éste le perteneció a un Loren omnipresente tanto en ataque como en defensa en los goles salvo en el de Mikel Merino.

El Betis, pese al sufrimiento final por el lógico asedio realista y ya con Feddal en el campo en sustitución de Joaquín, había sabido manejar sus cartas para volver a ilusionarse con esta competición. Cierto que con una baja sensible como Lo Celso para la ida de los cuartos, pero todo se da por bueno cuando se acaba con una sonrisa de oreja a oreja. La posibilidad de soñar está abierta y que levante la mano el bético a quien le importe que fuera el adversario quien tuviera un mayor porcentaje de posesión.

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