Diego Llorente, un valladar en un Betis que fue... un pistacho cerrado
At. Madrid-Betis | Nombres propios
Antony y Abde echaron una mano atrás y se desplegaron con sentido y verticalidad
La crónica: un Betis sin una fisura le desinfla el pecho al Atleti (0-1)
Hincarle el diente al Betis fue imposible esta vez para el Atlético de Madrid. Fue como tratar de masticar un pistacho cerrado. El partido de Liga se pareció al de Copa como un huevo a una onza de chocolate gracias a que el sistema defensivo de los verdiblancos funcionó esta vez perfectamente desde el repliegue, la negación de espacios a Lookman (Antony le echó una mano muy atrás a Aitor Ruibal) y una firmeza encomiable a medida que Simeone iba agitando el árbol con la progresiva introducción de piezas ofensivas.
Fidalgo | En una línea sobria, sin alharacas, dio consistencia a la medular asegurando el pase
El centrocampista asturiano, tras sus minutos testimoniales del jueves cuando ya no había partido, salió de titular en un escenario distinto que ayudó a hacer diametralmente opuesto al copero. Y lo hizo sin estridencias, sin brillo, pero con una buena ocupación de los espacios, ayudando al compañero y sin cometer pérdidas en zonas de riesgo.
Antony | Tanto probar su tiro cruzado a la escuadra contraria sorprendió a Oblak
El extremo brasileño volvió a irse de un partido dolorido de su pubis, pero antes, su privilegiado pie zurdo volvió a decidir para el Betis con su picardía para burlar la oposición de ese porterazo que es Jan Oblak. Antony elige casi siempre la escuadra contraria, el segundo palo, pero esta vez optó por el primero y el esloveno reaccionó tarde.
Diego Llorente | Mereció que el autogol se anulara
El madrileño recordó por fin al defensa expeditivo, bien colocado y con buen pie de la primera vuelta de la pasada temporada. Incluso cuando Simeone empezó a colocarle cerca piezas y más piezas, no dio un paso atrás y las sacó todas por abajo y por arriba. Mereció que su autogol fuera finalmente invalidado.
Abde | Corroboró que su fútbol actual es muy de verdad
Lejos queda ya ese Abde de fútbol tan colorista como inocuo con que a veces obsequiaba a los béticos la pasada campaña. Ya sabe tomar buenas elecciones casi siempre, abandona la banda cuando debe para hacer daño por dentro y encima, ayer, echó una mano a Ricardo Rodríguez. Juega muy de verdad.
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