Sin Mbappé y con grietas tácticas: el Betis cree en su plan para el Bernabéu
Análisis
El control del centro del campo, las transiciones rápidas, la presión ordenada y el balón parado, vías para que el conjunto dirigido por Manuel Pellegrini explote las debilidades de los de Xabi Alonso
Antony estará ante el Real Madrid
El Betis comenzará el 2026 visitando a un Real Madrid que no podrá contar Kylian Mbappé, una baja muy sensible, pues de los 36 goles en Liga que llevan los de Xabi Alonso, la mitad (18) los ha hecho el galo.
Aun así, el conjunto blanco cuenta con mimbres suficientes para generar peligro arriba, aunque también viene mostrando en el campeonato que tiene bastantes defectos tácticos, los cuales el cuadro de Heliópolis puede aprovechar para intentar sacar un resultado positivo del Santiago Bernabéu.
El control de la medular como punto de partida
Una de las principales debilidades del Real Madrid de Xabi Alonso aparece en la gestión del ritmo de los partidos. La ausencia de un creador único y dominante (Kroos) provoca que, en momentos de exigencia, el equipo blanco pierda orden y continuidad en su juego. Ante eso, el Betis puede sacar ventaja de este escenario gracias a un centro del campo que, a pesar de contar con la importante ausencia de Sofyan Amrabat, intentará responder con mucho trabajo físico y de balón. Ahí, Pellegrini tiene las opciones de seguir apostando por Marc Roca y Deossa, con Fornals por delante, en la mediapunta, ayudando también a sus compañeros, sin descartar otra posibilidad que, si no de inicio, podría darse en el transcurso del choque: bajar a Fornals al doble pivote y que Lo Celso actúe por detrás del Cucho.
Sea como fuere, si el Betis tiene la pelota y es capaz de hacer correr detrás de ella al Madrid, podrá sacar provecho en cuanto a la ruptura de líneas con pases interiores, con el objetivo de provocar un desgaste físico y mental en el rival. Y es que no sería la primera vez, en este curso, que los verdiblancos realizan posesiones largas hasta encontrar, con un cambio de ritmo, ataques con la verticalidad de sus hombres de arriba.
Castigar las transiciones defensivas blancas
Es precisamente esa verticalidad otro punto clave que el Betis puede aprovechar en Chamartín. El Real Madrid sigue mostrando fragilidad cuando pierde el balón, sobre todo si sus laterales están proyectados o el centro del campo queda superado numéricamente por el rival.
Las transiciones defensivas continúan siendo un punto vulnerable en los de Xabi Alonso, como demostraron en su último partido liguero, lo que puede ser explotado con velocidad y precisión por futbolistas como Antony, el Cucho y seguramente Ruibal en la banda izquierda. En definitiva, que los de Pellegrini sean capaces de hacer daño mediante el desborde, la potencia y la profundidad que han demostrado tener para lanzar contraataques inmediatos tras la recuperación de la pelota. Atacar rápido los espacios que deja el Madrid al replegarse, ya sea con conducciones verticales por el carril central o con aperturas rápidas a las bandas.
Además, los desmarques de ruptura, algo muy usado por Antony este curso cuando deja la banda derecha para romper por el centro a la zaga rival, también deben ser un recurso utilizado por un Betis que intentará salir con la personalidad de siempre pese a tan exigente test.
El balón parado como arma estratégica
Otra grieta detectada en el Madrid de Xabi Alonso es su comportamiento defensivo en las acciones a balón parado. La falta de coordinación en marcas y ajustes abre la puerta a situaciones de peligro en córners y faltas laterales. En este sentido, el Betis dispone de recursos para explotar este tipo de acciones. Bartra y Natan aportan poderío aéreo, mientras que los extremos y mediocampistas ofrecen precisión en el golpeo. Forzar faltas en zonas cercanas al área y sacar córners con intención permite cargar el área rival con jugadores altos y atacar tanto el primer remate como las segundas jugadas. Estas situaciones no sólo generan ocasiones directas, sino también desorden en la zaga blanca.
Presión efectiva para provocar el error rival
El sistema de presión del Madrid todavía muestra cierta descoordinación, especialmente en la salida de balón. Cuando se le impide progresar con claridad desde atrás aparecen imprecisiones y decisiones forzadas. Y no es la primera vez en esta temporada, que el Betis aprovecha el fallo del rival en la salida de la pelota (ante Valencia, Getafe y Sevilla se ha podido comprobar) para pegar zarpazos. Así, si el cuadro de La Palmera realiza una presión coordinada y organizada –en función de dónde Pellegrini establezca la línea de presión–, podría sacar provecho de ello, aunque siempre con la máxima concentración colectiva para evitar quedar expuesto a las peligrosas transiciones ofensivas del Madrid.
Desborde y movilidad para desordenar la zaga
Sin Mbappé, la capacidad de desequilibrio individual del Madrid disminuye y el ataque se vuelve algo más previsible, con Vinícius y Rodrygo percutiendo por las alas y con Bellingham apareciendo mucho desde la segunda línea. Seguramente, el joven Gonzalo sea el recambio del galo, por lo que el Betis, si se mantiene firme, podría lanzar contraataques y provocar ese uno contra uno en los costados con los que generar bastante daño a la zaga blanca, la cual muchas veces queda expuesta por el carril central, de ahí que la llegada de los medio centros béticos al área rival sea otro recurso a exprimir por los heliopolitanos.
Así, alternar el juego interior y exterior para romper la estructura defensiva madridista será otra clave a tener en cuenta por un Betis que viaja con la ilusión de empezar bien el año en la siempre complicada visita al Santiago Bernabéu.
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