De la osada decisión de Pellegrini con Adrián a un Álvaro Fidalgo inédito
Nombres propios
El guardameta no estuvo acertado en el gol inicial del Atlético y eso arrastró a todo el equipo frente a un rival que fue tremendamente superior
La crónica del Betis-Atlético de Madrid
Decepción profunda para todos los béticos en la Copa del Rey. El error de Adrián en el 0-1 condicionó todo. El Betis perdió orden, confianza y equilibrio. A partir de ahí, cada transición fue un problema y cada córner un aviso. En este torneo, a partido único, los fallos individuales pesan toneladas. Y el cuadro de Pellegrini acumuló demasiados ante un rival que no concede indulgencias.
Adrián | Era un partido con demasiada miga para mantener los códigos
Manuel Pellegrini apostó fuerte a la hora de valorar los códigos de los vestuarios. Había dicho que Adrián era el partido de la Copa del Rey y cumplió con esa palabra, pero después el partido se iba a encargar de demostrar que tal vez no estuviera muy acertado con su decisión. En tres de los cinco goles pudo hacer algo más, sobre todo en el primero de ellos.
Chimy Ávila | Tuvo la opción de empatar, pero ni remató siquiera
No había tenido el Betis un buen arranque del partido, pero sí se le presentó una opción clara para haber empatado en el minuto 26, justo antes del 0-2. Pablo Fornals se fue de Pubill y tuvo una opción para disparar, pero fue generoso y se la pasó al Chimy, que se lio y ni remató.
Abde | Arrancó con un gran disparo, pero se esfumó
En el minuto 6 protagonizó una acción brillante con un gran control con el pecho y un disparo rápido de rosca desde el extremo izquierdo que se fue fuera por muy poco. Estuvo inspirado ahí el marroquí, que parecía con ganas, pero después se fue diluyendo. Como todos.
Álvaro Fidalgo | Hay que esperar a otro día para enjuiciarlo
Salió en el descanso dentro del triple cambio que ordenó el entrenador chileno para tratar de reactivar a los suyos a la vista del duro correctivo que estaba recibiendo con el 0-3. Pero el último fichaje bético apenas llegó a tocar el balón en toda la segunda mitad. Habrá que esperar para juzgarlo.
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