Pellegrini, el ingeniero de la resiliencia: el Betis sigue en pie pese a las lesiones

La gestión de las numerosas bajas de la plantilla está siendo clave para que el conjunto verdiblanca siga vivo en las tres competiciones

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Manuel Pellegrini da instrucciones a sus jugadores en presencia de Abde durante el partido contra el Feyenoord.
Manuel Pellegrini da instrucciones a sus jugadores en presencia de Abde durante el partido contra el Feyenoord. / Antonio Pizarro

En una temporada marcada por la exigencia, la fragilidad física surgió como una variable inesperada que afrontar. Un problema más en forma de repetidas lesiones que el Betis de Manuel Pellegrini ha sabido regatear para seguir siendo competitivo aun sin poder contar demasiadas veces con futbolistas determinantes. La plantilla, con el técnico como líder, ha sabido convivir con las lesiones sin perder su identidad ni una ambición que lo mantienen muy vivo en las tres competiciones, un logro que habla directamente del trabajo del entrenador y de los jugadores.

Desde el inicio del curso Pellegrini ha tenido que gestionar bajas continuas y sensibles: jugadores clave encadenando problemas musculares, regresos a medio gas, lesiones inesperadas de larga duración, ausencias por la Copa de África... que obligaron a darle una vuelta a su política de rotaciones. Ya no se trata de tener a todos los jugadores metidos en dinámica, sino tirar con lo que hay y hacer cambios forzados que lejos de debilitar al equipo han fortalecido su estructura como grupo. El técnico chileno volvió a demostrar una de sus mayores virtudes: saber administrar recursos en situaciones adversas.

Y en ello el enfoque ha sido clave. Pellegrini nunca ha utilizado las lesiones como excusa pública. Su discurso ha sido siempre el mismo: confianza en la plantilla, en los que están disponibles y en el trabajo diario. Esa calma se ha trasladado al vestuario, en el que los roles están claros y todos los futbolistas se sienten parte del proyecto jueguen mucho o poco.

Cuando han faltado teóricos titulares el Betis no ha cambiado su forma de jugar. Es cierto que se ha adaptado con una variación más directa de su fútbol aprovechando la velocidad en los extremos, pero el equipo siguió apostando por la posesión, el orden y la madurez competitiva, ajustando piezas pero no principios. Ahí aparece la mano del entrenador con ajustes puntuales y la lectura precisa de cada partido.

Pellegrini ha sabido exprimir el fondo de armario como pocos. Ya desde principio de temporada manifestó su satisfacción por la confección de una plantilla que le daba más opciones que años atrás, aunque con sus lógicas limitaciones y lunares. Jugadores que partían como secundarios tuvieron que asumir responsabilidades sin que el rendimiento colectivo se resintiera. La aparición de un canterano como Ángel Ortiz ha sido decisiva en el lateral derecho, fichajes menos mediáticos como Valentín Gómez, Álvaro Valles y Pau López están respondiendo sobradamente y veteranos como Fornals y Marc Roca han encontrado su espacio en una rotación inteligente, pensada no sólo para competir en el día a día, sino para llegar vivos a los tramos decisivos de la temporada cuando algunos de los ahora lesionados vuelvan como refuerzos.

En este sentido, no tiene prisas Pellegrini, que siempre ha manejado con criterio los regresos tras lesión, evitando prisas innecesarias. Diego Llorente, Bartra, Marc Roca o ahora Cucho Hernández son claro ejemplos de ello. Antes de forzar, el entrenador bético tira de lo que tiene aunque la apuesta pareciera arriesgada en su momento con Valentín Gómez o fuera casi por descarte, como pasó con Chimy Ávila a la postre salvador el día del Elche en la Copa.

El resultado está a la vista: el Betis no sólo resiste, sino que compite. El equipo mantiene su fiabilidad en cualquier escenario y casi ante cualquier rival, compitiendo siempre sea mejor o peor el resultado final. Pellegrini ha convertido la gestión de la dificultad en rutina en una temporada plagada de lesiones en la que el Betis sigue de pie y con la sensación de que el Ingeniero siempre tiene soluciones.

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