Diario de Sevilla Mantenemos la cita diaria en los quioscos como actividad esencial decretada por el Gobierno en la crisis del coronavirus

Rayo Vallecano - Betis | Copa del Rey

En pleno vuelo, un tiro en el ala

  • Fracaso copero del Betis en Vallecas

  • Joaquín forzó la prórroga, Loren hizo el 1-2 en el 97 y tras el 2-2 en el 118, Joaquín y Tello fallaron en los penaltis

  • Rubi: "Estamos muy jodidos"

Los jugadores del Betis, cabizbajos, siguen la tanda de penaltis. Los jugadores del Betis, cabizbajos, siguen la tanda de penaltis.

Los jugadores del Betis, cabizbajos, siguen la tanda de penaltis. / Joaquín Corchero

"Fracaso". Así calificó el propio Joan Francesc Ferrer, Rubi, la posibilidad de que el Betis cayera eliminado ante un equipo de Segunda, como es hoy el Rayo Vallecano. Y el mayúsculo fracaso verdiblanco se hizo carne en una negrísima noche bética en la ratonera vallecana. Perdieron los heliopolitanos una tanda de penaltis (4-2) después de un trepidante partido de profundo sabor copero que acabó 2-2 después de que tanto uno como el otro rozaran el éxito en la hora y media de tiempo reglamentario y luego en la prórroga.

El Betis estuvo a cinco minutos de ir a la cuneta, hasta que Joaquín empató en el minuto 85, y después el mismo Betis se empeñó en inmolarse al perdonar, ya en la prórroga, hasta tres goles hechos para sentenciar el pleito después de que Loren hiciera el 1-2 a los siete minutos del tiempo suplementario.

Cuando el Rayo convirtió el partido en una desesperada ruleta rusa, cuando el Rayo se destapó lo que pudo en busca del empate, los béticos dieron un curso acelerado de cómo no se debe culminar un mano a mano ante el portero. Lo dieron Aleñá dos veces (112, y 117’) y Tello entre medias (115’). El joven portero Morro, que ya le había realizado una gran parada a Fekir al poco de hacer el 1-0 el Rayo, repelió los tres tiros a quemarropa y el Rayo agradeció la clemencia verdiblanca para empatar en el 118. Fue en un saque en corto muy mal defendido que acabó en un centro raso y tenso de Álvaro García al corazón del área pequeña que remachó Andrés Martín.

Loren remata para lograr el 1-2. Loren remata para lograr el 1-2.

Loren remata para lograr el 1-2. / Joaquín Corchero

Tan groggy quedó el Betis tras ese gol final, tan bloqueado por su empeño en dejar vivo al rival, que Joaquín, el primer lanzador, lejos de ejecutar con su habitual serenidad y temple torero, soltó un balonazo al muro tras la portería vallecana. El Rayo aprovechó el impulso moral, también que estaba Dani Martín enfrente, todo hay que decirlo, y marcaron sucesivamente Mario Suárez, Pozo, Saúl y Catena, quien culminó su partidazo haciendo el penalti definitivo. De nada sirvió que anotaran Loren y Aleñá. Tello también la envió fuera, como Joaquín, justo antes de que Catena llevara el júbilo a la parroquia del sur de Madrid.

El Betis es el Betis. Está en su ADN herir a su fiel y numerosísima clientela con una noche de almohadillas apenas unos días después de brindar una tarde de puerta grande. Si no, no sería el Betis. Sería uno de tantos.

Jamás se adaptó a las particularidades del rodeo vallecano, pero aun así, tuvo el partido en la mano cuando el Rayo pareció ahogarse en la orilla, desfondado por su bravo y constante esfuerzo. Pero pesó más la vocación suicida del Betis que el cansancio del Rayo, cuya bola estará en un sorteo de octavos que adquiere mucho sabor e incertidumbre con la eliminación de equipos llamados a ser actores principales en el torneo, como el mismísimo Betis.

Rubi conformó un equipo inicial con significativos cambios: le dio la primera titularidad a Guido Rodríguez, al que ubicó junto a Guardado por delante de la zaga de cuatro; más arriba, tiró de Lainez y Fekir abiertos a las bandas –partió el mexicano en el costado diestro y el francés en el siniestro, aunque a la media hora permutaran–, con el acompañamiento de Aleñá desde los pasillos interiores; y arriba, mantuvo a Borja Iglesias.

Y el equipo, lejos de sonar lo afinado que sonó ante la Real en el Villamarín, chirrió en una primera parte inquietante, en la que jamás terminó de soltar amarras.

En esos 45 minutos iniciales, Morro, el pipiolo que defendía la portería del Rayo Vallecano, sólo se alteró con un testarazo de Bartra en un saque de esquina que Guardado botó desde la derecha (16’). La pelota se perdió cerca del palo derecho. Ahí acabó el bagaje ofensivo del Betis hasta que se fueron a descansar a la caseta.

Catena remata para adelantar al Rayo. Catena remata para adelantar al Rayo.

Catena remata para adelantar al Rayo. / Efe

Vallecas, por sus muy reducidas dimensiones, exige un molde muy especial. A saber: intensidad y anticipación en ese fútbol de barullo, de rondos en un palmo de terreno, para que el rival no salga de esos enredos en situaciones de superioridad hacia tu portería; intensidad y anticipación, también, en el fútbol en largo hacia el poste, en su caso Ulloa, que tenía la misión de tocar el cuero para esa segunda jugada tan importante en esa caja de cerillas..

El Rayo perdonó en una incursión de Luna, que sirvió el denominado pase de la muerte a Montiel, que chutó alto con todo a favor (35’).Pero tras el descanso, los temores del bético se vieron justificados con el gol rayista. Sobrevino en una jugada a balón parado muy mal defendida por el equipo que vestía de negro. Botó el córner cerrado al segundo palo Montiel, Dani Martín se la tragó y Catena se anticipó a Guido.

Rubi reaccionó con Tello por Guardado, Joaquín por Lainez y Loren por Guido. Retrasó a Aleñá y fue con todo. Le salió bien muy al final, en una gran contra de Fekir, Borja Iglesias y Joaquín, que aprovechó el pase corrido del Panda. Parecía que lo peor había pasado. Y más lo pareció cuando Loren hizo el 1-2 en un golpeo cruzado de mucha calidad. Pero los reiterados fallos ante Morro no presagiaban nada bueno. Así fue. Cuando el Betis echó a volar, sufrió un dolorosísimo tiro en un ala.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios