Las causas del ‘Blue Christmas’

Psicología

¿Por qué a algunas personas les pesa más diciembre o asocian la navidad a sentimientos tristes? Entre la presión por estar bien, los conflictos familiares y la soledad, la genética también entra en juego

Cientos de personas durante un encendido de las luces de Navidad el pasado mes de noviembre.
Cientos de personas durante un encendido de las luces de Navidad el pasado mes de noviembre. / Kike Rincón / Europa Press
Silvia C. Carpallo

05 de enero 2026 - 10:00

La Navidad suele ser una fecha que socialmente refleja alegría e ilusión, aunque sin duda, no es así en todos los casos. Y es que precisamente la presión social por sentirnos ‘felices’ hace que muchas personas vean como empeoran sus síntomas de salud mental. Es lo que algunos denominan como el fenómeno ‘Blue Christmas’. ¿Por qué no todos somos capaces de sentirnos felices en estas fechas?

Como recuerdan expertos de la Unidad de psiquiatría de Vithas Castellón, la mayoría de las personas que caen o empeoran de su depresión en Navidad, en realidad, es porque suelen tener un problema de fondo que hace que la tristeza aflore con más facilidad.

Esto plantea una cuestión relevante: ¿somos todos igual de susceptibles a la tristeza navideña? La ciencia ya apunta a que no. Patologías como la depresión o la ansiedad dependen de factores externosestrés, soledad, conflictos familiares—pero también de nuestra propia genética.

Así, este mismo año, un estudio publicado en la revista Cell relacionó 308 genes específicos con un mayor riesgo de depresión. Se trató además de uno de los estudios más amplios realizados hasta la fecha, ya que los investigadores de la Universidad de Edimburgo y el King’s College de Londres analizaron los datos genéticos de 680.000 personas con depresión y 4 millones sin depresión de 29 países.

Si bien hay trabajos que señalan el papel de genes concretos, la realidad es que no existe un ‘gen de la depresión’, sino un entramado de miles de variantes genéticas, que hacen que algunas personas tengan mayor predisposición a padecer depresión si se ven expuestas a diferentes factores socioambientales adversos, incluida la presión social asociada a la Navidad.

Así, el Informe Anticipando de la Fundación Instituto Roche destaca que este conocimiento incluso está transformando la prevención y el tratamiento en salud mental. Como explicaba en la presentación del mismo Celso Arango, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz, ya se trabaja en calcular el riesgo de padecer un trastorno mental en momentos concretos de la vida. “Estos riesgos son dinámicos, cambiables y modificables por factores biológicos, psíquicos y sociales”, advertía Arango.

Ahora bien, aunque la evidencia apunta a que hay personas con una mayor predisposición a la depresión ante circunstancias adversas, como la soledad en Navidad, pese a lo que cabría presuponer, las cifras revelan que estas fiestas no impactan en los casos más graves de depresión.

Como se apunta desde el Centro de Políticas Públicas Annenberg (APPC) de la Universidad de Pensilvania, que lleva más de dos décadas monitoreando la depresión en Navidad, diciembre es uno de los meses con menor tasa diaria de suicidios. “Las personas pueden sentirse tristes durante las fiestas por diversas razones, pero no se debe tener la falsa impresión de que esta tristeza ha provocado una mayor tasa de suicidios”, informaba Dan Romer, director de investigación de APPC.

En España, los datos del INE también señalan a diciembre como uno de los meses con menor número de suicidios. Por ello, el llamado Blue Christmas parece estar más relacionado con el estado de ánimo que con un aumento real de patología grave, por lo que podría abordarse desde un enfoque conductual.

Al respecto, Elena Arderius, psicóloga y directora de Programas de Salud Mental de la Consulta de Psicología en la Universidad Francisco de Vitoria, recuerda algunas pautas útiles para la prevención. “Es importante recordar que no existe una Navidad perfecta, ni una familia perfecta, sino experiencias reales que conviene acoger con flexibilidad y comprensión”, insiste la experta en torno a evitar la presión social.

A modo de conclusión, la realidad es que ni todo es genética, ni todo es entorno, pero si queremos prevenir que estas fechas hagan aún más vulnerables a las personas más susceptibles, no está de más tener en cuenta medidas sencillas como las que recuerda Arderius: priorizar el descanso, ajustar las expectativas, reservar espacios de autocuidado o desconectar de la sobreestimulación. Todas ellas pueden marcar la diferencia, sea cual sea nuestra genética.

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