SALUD Y DESIGUALDAD

La mitad de mujeres en situación de pobreza nunca se ha hecho una mamografía

  • Las desigualdades económicas llevan a las personas con menos ingresos a un estilo de vida poco saludable.

  • Los estudios confirman la dificultad que tienen las personas en situación de pobreza para acceder a la sanidad privada.

La mitad de mujeres en situación de pobreza nunca se ha hecho una mamografía La mitad de mujeres en situación de pobreza nunca se ha hecho una mamografía

La mitad de mujeres en situación de pobreza nunca se ha hecho una mamografía

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Las personas pobres son más obesas, tienen peor salud y se hacen menos pruebas médicas que las que no lo son: a la mitad de las mujeres con rentas bajas no se les ha practicado nunca una mamografía, por un 30 % en el grupo con rentas superiores.

Son algunas conclusiones de un informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español, con datos de la Encuesta Nacional de Salud de 2017, que expone que la salud es "claramente más deficiente" entre las personas pobres, considerando que lo son las que viven en hogares con ingresos inferiores a 8.500 anuales o 710 mensuales.

Las personas con ese perfil económico tienen porcentajes más elevados de enfermedades crónicas (65,7 % en rentas bajas, frente al 58 % en las altas) y limitaciones en actividades de la vida diaria (sin dificultades en el 76 % en hogares de bajos ingresos y en rentas altas en el 84 %).

La pobreza, elemento de riesgo para la salud

Además, hay un mayor número de personas pobres a las que no se les han hecho análisis o pruebas médicas y tienen más problemas de acceso por causas económicas tanto a medicamentos recetados, como a la atención dental, salud mental, fisioterapia y otros servicios no cubiertos por la sanidad pública.

Ocurre respecto a pruebas de colesterol, de tensión o de azúcar: al 9 % de las personas de hogares con rentas más bajas nunca se les ha practicado, mientras que ese porcentaje es del 5 en las altas.

"España tiene la mejor sanidad del mundo, pero no llega a todas las personas y también inciden las condiciones sociales, como el hecho de que algunas personas no se pueden permitir tener ayudas para la actividad diaria o adaptar sus hogares", ha asegurado el autor del informe, Juan Carlos Llano.

El porcentaje de personas con obesidad es del 21 % entre las personas con menores ingresos y del 14 por ciento en los hogares con mayor renta.

"La pobreza engorda, la comida sana es cara", destaca el investigador. Las personas que viven en hogares pobres se alimentan peor y consumen menos fruta y verduras y más patatas, pasta y comida rápida.

La obesidad también se relaciona con hábitos de vida saludable y el estudio alerta de que prácticamente la mitad de las personas pobres no hacen ejercicio (el 47 % frente al 32 % de los no pobres).

Respecto al consumo de alcohol, el 27 por ciento de las personas pobres no consume, frente al 14 % de las de rentas más altas. En cambio, las personas en hogares pobres fuman más (el 24 %, frente al 20 %).

Para el presidente de la red, Carlos Susías, ese menor consumo de bebidas alcohólicas tiene que ver con el hecho de que se relaciona consumir alcohol con una actividad social, de la que prescinden las personas con escasos ingresos.  

"La pobreza es elemento de riesgo para tener peor situación de salud", ha destacado Susías, quien ha denunciado "las fuertes desigualdades territoriales en materia de salud" y ha propuesto analizar la incidencia de las diferentes inversiones en sanidad de cada comunidad autónoma.  

El estudio también expone las desigualdades de género en materia sanitaria. Así, las mujeres tienen una salud más deficiente, más enfermedades crónicas y sufren más limitaciones para las actividades diarias, pero se cuidan más: consumen más fruta fresca, más verdura, menos carne y menos comida rápida. 

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