Procesión extraordinaria

La Esperanza y Belmonte en el Año Jubilar

  • La Dolorosa de la Calle Pureza aguarda en su paso la salida del próximo jueves

Multitud de devotos acuden a la Capilla de los Marineros para contemplar a la Virgen de la Esperanza en su paso. Multitud de devotos acuden a la Capilla de los Marineros para contemplar a la Virgen de la Esperanza en su paso.

Multitud de devotos acuden a la Capilla de los Marineros para contemplar a la Virgen de la Esperanza en su paso. / Juan Carlos Muñoz

La Esperanza, el Pasmo de Triana y el júbilo del antiguo arrabal. Así puede definirse la estampa que se contempla en la Capilla de los Marineros abrió sus puertas. Bajo su palio –a falta sólo de que la cera se funda– apare la Dolorosa de la calle Pureza, uno de los iconos marianos de referencia cuya devoción traspasa las fronteras del barrio y de la ciudad. Vestida para celebrar los seis siglos de existencia de su hermandad con una doble procesión. La que tendrá lugar el jueves, festividad de los Santos, que la llevará hasta la Catedral y la que la devuelva a su collación el sábado 3 de noviembre.

La Virgen de la Esperanza estrena saya para este aniversario. Una prenda que reproduce la que lució durante los tiempos de guerra y posguerra. La saya confeccionada con piezas de un traje de luces de Juan Belmonte –quien se disputaba la gloria en los ruedos con el macareno Joselito el Gallo– y cuyo diseño obedecía a uno de los últimos referentes del regionalismo, Ignacio Gómez Millán. Su reproducción se ha llevado a cabo en los talleres de los Herederos de Esperanza Elena Caro con las mejores técnicas del bordado.

Y para rematar tanta belleza, la Dolorosa –referente donde los haya de la Virgen castiza– estrena un original tocado que envuelve su rostro. Esta singular pieza se inspira en un antiguo paño de hombros y ha sido bordada por Julián Torres

Mientras, en las casas del arrabal se preparan las anclas verdes y las flores blancas de papel. Aguardan a que la lluvia pase para que el jueves, cuando la Esperanza cruce el río, la despidan como siempre saben hacerlo los trianeros. Con sumo júbilo.

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