El Palquillo

Monseñor Asenjo pide recuperar el ayuno durante la cuaresma

  • En su carta pastoral publicada con motivo del inicio de la cuaresma anima a compartir con los pobres sus frutos

El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo. El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo.

El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo. / Juan Carlos Vázquez

Recuperar el valor cristiano del ayuno. Esta es la reclamación principal del arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, en la carta pastoral que ha escrito con motivo del inicio de la cuaresma, que arranca mañana, Miércoles de Ceniza. El prelado hispalense, que se recupera satisfactoriamente de una operación quirúrgica, pide a los católicos sevillanos que aprovechen el tiempo de preparación hacia la Pascua para ahondar en el Evangelio para llegar a la conversión del corazón; y a practicar la oración más dilatada, el silencio, el ayuno y la mortificación y la limosna discreta y silenciosa.

“Llamo vuestra atención sobre el valor cristiano del ayuno, que en nuestros días en muchos ambientes cristianos casi ha desaparecido”, señala el prelado, que advierte que en los últimos tiempos se ha acreditado como una medida para el cuidado del propio cuerpo y como fuente de salud. “La cuaresma, sin negar estas virtualidades, nos depara la oportunidad de recuperar el auténtico significado de esta antigua práctica penitencial, que nos ayuda a mortificar nuestro egoísmo, a romper con los apegos que nos separan de Dios, a controlar nuestros apetitos desordenados y a ser más receptivos a la gracia de Dios. El ayuno contribuye a afianzar nuestra conversión al Señor y a nuestros hermanos”, incide monseñor Asenjo.

El arzobispo puntualiza que la práctica voluntaria del ayuno permite conocer la situación que atraviesan muchas personas con dificultades, forzadas a ayunar “por la injusta distribución de los bienes de la tierra y la insolidaridad de los países ricos”. Monseñor Asenjo invita a inclinarse hacia las personas que padecen hambre: “Con ello demostraremos que nuestros hermanos necesitados no nos son extraños, sino alguien de nuestra familia, alguien que nos pertenece”.

El arzobispo recuerda que antiguamente, los cristianos daban a los pobres el fruto del ayuno durante la cuaresma, por lo que anima a retomar esta práctica teniendo en cuenta que la crisis económica sigue presente en muchos barrios y pueblos. “Hemos, pues, de redescubrir y promover esta práctica penitencial de la primitiva Iglesia. Por ello, os pido a todos que, junto a las prácticas cuaresmales tradicionales, la oración, la escucha de la palabra de Dios, y la mortificación, intensifiquéis el ayuno personal y comunitario, destinando a los pobres, a través de nuestras Caritas y Manos Unidas, aquellas cantidades que gracias al ayuno podamos entregar”.

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