El incidente que ha obligado a intervenir las manos de la Virgen de los Dolores de La Puebla de Cazalla
Una vela cayó sobre las manos de esta dolorosa mientras procesionaba en la noche del Viernes Santo
Por fortuna, la talla no sufrió daños y el IAPH retirará restos de cera de las manos de la imagen
Así es el proyecto de orfebrería para el palio de la Virgen del Rocío de la Redención
Noche de Viernes Santo en la Puebla de Cazalla. Por sus calles, como así sucede desde tiempo inmemorial, procesiona la Virgen de los Dolores, sobresaliente talla de José Montes de Oca, la primera documentada de la producción del autor (1717). Atmósfera sobria, elegante, pura Semana Santa. Sin embargo, todo se quiebra en cuestión de segundos: el silencio, el tambor destemplado, los hilos de las bambalinas en la plata de los varales… Una de las velas maestras, o marías, se desprende de su candelero y cae directamente sobre la mano derecha de la Virgen, permaneciendo en esa posición durante varios segundos. Alguien se percata y el tiempo se detiene. Con agilidad pasmosa, y con el paso aún levantado, dos auxiliares suben por los costeros del paso para apagar la vela y retirarla posteriormente.
Un verdadero susto que, por fortuna, no pasó a mayores gracias a la vertiginosa actuación de sus hermanos. Aún así, y tras evaluar la situación, la hermandad ha retirado del culto a la Virgen de los Dolores este pasado lunes para trasladar las manos de la imagen al IAPH, que se encargará de acometer tareas de restauración en estas piezas. En concreto, los trabajos consistirán fundamentalmente en la retirada de cera, si bien se efectuará un estudio radiológico para descartar otras posibles afecciones, cuestión que a priori se descarta.
La imagen, de este modo, regresará al culto a la mayor brevedad posible, una vez finalice esta leve intervención a causa de un suceso que, por fortuna, permanecerá en la anécdota.
Otras restauraciones
La imagen de Nuestra Señora de los Dolores ha sido sometida a varias restauraciones. La primera de la que se tiene constancia en la realizada en 1974 por el escultor Manuel Escamilla, que consistió en “(…) pegar la raja que tenía en la parte derecha del cuello (…) y le puso un moño fingido por creer él ser más cómodo (…)".
La segunda restauración tuvo lugar entre 1988 y 1989 llevada a cabo por el profesor Francisco Arquillo Torres, quién retiró una serie de clavos metálicos del interior de la cabeza, sustituyéndolos por espigas de madera. También procedió a la consolidación del soporte y de estratos polícromos, cierre del hueco del torso, unión de ensambles y limpieza de la suciedad del rostro y manos a consecuencia del polvo, humo de las velas y repintes. Finalmente barnizó la imagen y le aplicó una capa de barniz pulverizada. En el año 2018 se le coloca un nuevo sistema de brazos articulados por el restaurador D. Fernando Aguado, siendo la factura del carpintero D. Enrique Gonzálvez.
En 2019, la imagen es intervenida en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), consistiendo el tratamiento en la eliminación del polvo superficial, fijación de estratos polícromos, eliminación de suciedad, barnices y reintegraciones, procedentes especialmente de la anterior restauración de D. Francisco Arquillo y reintegración de la policromía.
También te puede interesar
Lo último