Los templos laicos

Iscariote tiene un bar en la plaza del Museo

  • Comenzó como una asociación de amigos hace casi veinte años en otro bar de la calle Corral del Rey

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"El nombre se le ocurrió a Álvaro Peregil", asegura Manolo Ramos. Él fue uno de los fundadores del Bar Iscariote. Probablemente el mejor mirador hacia la plaza del Museo. Un mirador con nombre y sello cofradiero. La bolsa con las monedas con las que Judas Iscariote traicionó a Jesucristo sirven de logotipo para este templo laico que se acerca ya a las dos décadas de vida.

Vista del Bar Iscariote desde la plaza del Museo Vista del Bar Iscariote desde la plaza del Museo

Vista del Bar Iscariote desde la plaza del Museo

Antes hubo un restaurante llamado Maracaná, propiedad del ex jugador bético Isidro Sánchez. Después, otro con nombre El Museíto. Y justo antes de ser Iscariote, hubo un club de jazz. Ahora, la particularidad es que tiene como vecino a otro de los antagonistas del Nuevo Testamento: Barrabás, que da nombre a un restaurante en la acera de enfrente.

La historia de este bar comienza en otro de la calle Corral del Rey: En la espero te esquina. Allí se reunió Ramos con otros amigos para crear una sociedad y gestionar el recién bautizado Bar Iscariote. Más de 120 socios tomaron parte, poniendo 300 euros cada uno. Recientemente, Iscariote ha cambiado de estética y de propietario. Las sutiles referencias a escenas costumbristas sevillanas se mezclan con el olor del incienso durante la cuaresma y las imágenes cofradieras en el televisor enmarcado encima de la barra.

Y como si de una cofradía de barrio se tratara, abre a las cuatro de tarde y termina su procesión de copas y cafés pasada la medianoche. El Iscariote sigue teniendo devotos y, al igual que una hermandad, en cuaresma y Semana Santa se multiplican.

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