Rincones con encanto

Señorial y con el tiempo parado

  • Hasta 1717 en que fue trasladada a Cádiz, ahí estuvo la Casa de la Contratación, la que en 1503 argumentó la apertura de esta plaza junto al Alcázar.

Plaza de la Contratación Plaza de la Contratación

Plaza de la Contratación

Brillará plena la luz solar mientras discurre la cofradía del Cerro, pero luego, cuando la luz de la primavera sevillana se oscurece en el ocaso, la surcará la de los Estudiantes, impresionante cortejo de cirios recién encendidos que viene de la Catedral para embocar el camino de casa, tan cercano. Y más tarde, cuando la noche se hace rotunda llegará la Candelaria. Estamos en la Plaza de la Contratación, rincón sevillanísimo en el que prevalece un intimismo que ya rara vez se da. Plaza de la Contratación como especie de anexo a los Reales Alcázares, tangente al mejor cahíz de tierra y paso frecuentado de cofradías a través de varios días de esta semana grande.

La Plaza de la Contratación se llama así porque en ella estaba la Casa de la Contratación, instituida por Isabel y Fernando en 1503 e instalada después en un anexo del Alcázar con fachada a dicha plaza. Su misión era la de regularizar el comercio, la fiscalización de personas y mercancías junto a lo de impartir justicia en cuantos asuntos estuviesen relacionados con las recién descubiertas Indias Occidentales. Y ahí se ubicó la Casa de la Contratación hasta que en 1717 fue trasladada a Cádiz, señal inequívoca de la pérdida de fundamento en la hegemonía portuaria de Sevilla.

La actual denominación de Plaza de la Contratación ya aparece en el Siglo XVI y así va figurando en todos los planos de la ciudad, incluido el de Pablo de Olavide en el XVIII. Sin embargo, el historiador Santiago Montoto afirma que la plaza se llamó de la Pila Seca hasta el año 1845 en que fue rotulada como de la Contratación. Ya en el plano de Olavide, la plaza se representa cuadrada, sin nada que ver con el concepto de calle que le adjudica Álvarez Benavides con anterioridad.

Las distintas investigaciones desvelan que la plaza tiene su origen en las expropiaciones realizadas a fin de hermosear el entorno de la Casa de la Contratación mediante un espacio abierto que le diese cierta perspectiva. El último retoque se produce en 1914 con el derribo de un tacón existente en la confluencia con la calle San Gregorio, justo en la acera de los impares, y fue eliminado para dotar a la plaza de la forma regular que hoy presenta.

El edificio principal de la plaza siempre fue la Casa de la Contratación, construcción de dos plantas que se levantó tras un virulento incendio acaecido en 1604 y que duró hasta 1960. Desde su balconada presenciaron la sevillanísima procesión del Corpus el rey Felipe V y su esposa, Isabel de Farnesio. En ese tiempo fue derribado y sustituido por el actual de cuatro plantas que proyectó el arquitecto conservador del Alcázar Rafael Manzano y que tras diversos cometidos, hoy es sede de la Consejería de Obras Públicas.

Hasta el traslado a Cádiz de la Casa de la Contratación, la animación del lugar era considerable. Tras un periodo de depresión ambiental, la apertura de los Jardines de Cristina y el Paseo de las Delicias junto a la estancia en San Telmo de la corte paralela de los Montpensier, la animación volvió para convertirse en una de las zonas indudablemente más concurridas de la ciudad. En ese tiempo se inauguró una línea de tranvías que unía la Plaza de San Francisco con la Puerta de Jerez, línea que tuvo vigencia hasta la desaparición en los 50 del siglo pasado de este medio de transporte público.

A la antigua Casa de la Contratación le sigue en importancia la actual Cámara de Comercio, Industria y Navegación. Se halla en la casa solariega que fuese de una familia de terratenientes, los Vázquez Parladé, y que fue rehabilitada en profundidad y adaptada a usos burocráticos por el arquitecto Antonio González Cordón. La plaza tiene salida a Miguel de Mañara, a Deán Miranda y a San Gregorio, estando plagada de fincas que pertenecen a Patrimonio Nacional por el carácter de ser edificaciones anexas al Alcázar.

Como dato histórico hay que dejar constancia de que, según Álvarez Benavides, en dicha plaza tuvo Miguel de Mañara su último domicilio antes de irse a vivir al Hospital de la Santa Caridad que él había creado años antes. Junto a Mañara y siguiendo consignando a sus vecinos ilustres resulta imposible ignorar que allí vivió y falleció uno de los sevillanos más preclaros y dignos del Siglo XX, el irrepetible abogado don Juan Moya García. Allí, desde la discreción de su balcón en el número 4 de la plaza, veía pasar en sus últimos años de vida a su querida cofradía de los Estudiantes.

Y es que en este concurrido paso de cofradías, es la de los Estudiantes la que más identificación tiene con el enclave. Se da la circunstancia de que este año discurrirá bajo el manto de la noche joven, pero que le hará lucir con mucho más brillo que cuando por culpa del horario estival lo hace a la luz del sol. Un par de horas después, ya de noche cerrada, pasará la Candelaria camino de San Fernando y de los Jardines de Murillo, un punto emblemático en su recorrido, pero esa es otra historia. Por la Plaza de la Contratación hay que ver cómo muere el Cristo fantástico, soberbio, incomparable de Juan de Mesa mientras duele amargamente la ausencia de Juan Moya García y también la de su hijo, el querido Juanito Moya Sanabria, ido dolorosamente joven. Faltarán ambos a lista, pero ir a Contratación y no recordarlos resulta siempre muy complicado.

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