Adolescentes en busca de su sueño americano

educación

La Fundación Amancio Ortega beca a 500 jóvenes, 13 de ellos sevillanos, para estudiar en EEUU o Canadá

Siete de los trece jóvenes sevillanos becados este año por la Fundación Amancio Ortega.
Siete de los trece jóvenes sevillanos becados este año por la Fundación Amancio Ortega. / M. J. López
Cristina Díaz

14 de abril 2017 - 02:33

El próximo mes de agosto, 13 jóvenes sevillanos entre 15 y 16 años viajarán con una beca de estudios a Estados Unidos o Canadá, donde vivirán con una familia de acogida durante 10 meses. Conocerán de primera mano la política de Donald Trump, celebrarán el Día de Acción de Gracias y la Independencia de Estados Unidos y tendrán que buscar una pareja para el baile de fin de curso, pero, sobre todo, ganarán en madurez y autonomía.

"No sé qué me voy a encontrar allí, pero, salvando las distancias, creo que la realidad del instituto será muy similar a la que reflejan las películas", comenta Gema Basilio Aguilar, estudiante de 4º de ESO del IES Juan Ciudad Duarte, de Bormujos, y uno de los 500 españoles seleccionados por la Fundación Amancio Ortega para estudiar en Estados Unidos o Canadá. De estos 500, 76 son andaluces y 13 de la provincia sevillana, concretamente de Bormujos, Osuna, Montequinto, Alcalá de Guadaíra, Tocina-Los Rosales, Tomares, Villanueva del Ariscal y Sevilla.

Para participar en las pruebas se requiere una nota media mínima de 7 en 3º de ESO

La Fundación Amancio Ortega comenzó con este proyecto en el año 2010 en Galicia (con 50 becas anuales) y en 2013 lo extendió al resto de España. El número de becas ha ido aumentado de edición en edición hasta alcanzar las 500 actuales. En total, son ya más de 1.800 los estudiantes becados para disfrutar de esta experiencia académica y personal.

"El objetivo es ofrecer a los beneficiarios una experiencia de inmersión completa en una cultura de un país extranjero que, además, impulse su aprendizaje del idioma inglés", apuntan desde la Fundación Amancio Ortega. Los 500 estudiantes conviven con una familia autóctona y asisten a clase (grado 11, nivel equivalente a 1º de Bachillerato) en un centro educativo local como un alumno más. "La beca cubre el 100% del coste de la estancia en Estados Unidos y Canadá, incluido el viaje de ida y vuelta y un servicio de apoyo y orientación desde que los estudiantes son seleccionados como becarios hasta que regresan a España", explican. En su conjunto, este programa de becas supone una inversión anual superior a los 10 millones de euros por parte de la Fundación Amancio Ortega.

En el caso de Gema Basilio, fue un profesor de su instituto quién le animó a presentarse a las pruebas de este programa de estudios. "Creo que esta beca me va a aportar mucho a nivel personal. Es una experiencia vital", comenta la joven, que el pasado año participó durante una semana en un programa de intercambio en París.

Lo que más le preocupa a Manuela López Blázquez, alumna del IES Néstor Almendros, de Tomares, es si logrará adaptarse a la familia de acogida. "Hace tiempo que quería participar en un programa de intercambio y mi madre me ayudó a buscar", señala la joven, que cuenta con un 9,7 de nota media en 3º de ESO y un 10 en inglés. "Lo que más me preocupa es no sentirme cómoda con la familia que me toque. Conviviré con ellos 10 meses seguidos".

Según explica Marisa Salvador, otra de las becadas, los estudiantes no pueden volver a España durante las vacaciones, ni siquiera en Navidad: "Corremos el riesgo de que nos entre las nostalgia y no queramos regresar a Estados Unidos. Y tampoco pueden nuestros padres ir a visitarnos".

Para participar en las pruebas de selección, se requiere una nota media mínima de 7 en 3º de ESO y una nota mínima de 8 en la asignatura de inglés. Los organizadores también tienen en cuenta el nivel de renta familiar per cápita (con un peso del 60% en la nota final) y la superación de una prueba escrita de inglés diseñada específicamente por el programa, además de una exposición oral también en inglés y una entrevista personal. En la última edición, 9.300 estudiantes de toda España participaron en el proceso de selección.

"La prueba la hice un sábado a las dos de la tarde en el hotel Meliá Lebreros", recuerda Javier Valle Galisteo, estudiante del instituto sevillano Antonio Machado. "Había unas 120 personas por turno. Muchos no paraban de repasar sus apuntes antes de entrar en la sala y yo ni siquiera me había preparado la prueba. La verdad es que me resultó un poco difícil", reconoce.

El joven asegura que no le asustan la inestabilidad política que sufren actualmente determinados países ni los atentados en Europa. "Creo que no podemos estar toda la vida reprimidos. No voy a dejar de hacer cosas por todo lo que está pasando en Europa. Quiero conocer mundo", manifiesta Javier Valle.

Su madre, sin embargo, si se muestra algo más preocupada. "Él es muy sociable, comunicativo y extrovertido. Estoy muy orgullosa de mi hijo, ha sido elegido entre 10.000 niños, pero nunca nos hemos separado de él", admite María del Carmen Galisteo. "Antes de que me pida agua, ya se la estoy yo dando, y ahora se va 10 meses a Estados Unidos. Sólo tiene 15 años. Es mi niño".

Al padre de Marisa Salvador Martínez, del IES Ramón y Cajal, de Tocina, también ha sido "un poco más difícil convencerle": "A veces me pregunta por qué no le dejo mi billete de avión a otro compañero", comenta Marisa Salvador. La joven es una de las pocas estudiantes que ya conoce su destino dentro del país. En su caso, vivirá en Calgary (Canadá), una zona de colinas, altiplanicies y montañas rocosas. De los 13 sevillanos becados, sólo cuatro viajarán a Canadá. "Tengo muchas ganas de conocer mundo y saltar hacia lo desconocido", señala la joven, que el verano pasado aprobó el nivel B2 de inglés. "Lo que más me preocupa es el frío de allí, y que mi guitarra no pase los controles de la Aduana".

stats