Andy Warhol en la Caridad

Calle Rioja

El pintor es concejal, estudió Aparejadores y ayudó a su padre en una 'cuartelá' de Mercasevilla.

El edil, junto a su cuadro de Marqués del Contadero.
El edil, junto a su cuadro de Marqués del Contadero.
Francisco Correal

Sevilla, 18 de marzo 2011 - 05:03

DE los quince cuadros ha vendido doce. Para ser su primera exposición no está nada mal. José Miguel Luque no es un pintor al uso. Para empezar, como no es supersticioso, iba el número 13 en la lista del PP en las municipales de 2007. Sacaron quince concejales, tantos como cuadros expone hasta mañana en el bar Sur (calle Carlos Cañal), el mismo donde el munícipe desayuna todos los días cuando se dirige al Ayuntamiento.

Nació el verano de 1977 y es el único soltero del Grupo Popular. Su novia, Rocío Martínez, es periodista, y fue la que encontró en internet el nombre de la exposición, La isla de S'Bal, un guiño tartésico con parada en la Atlántida a esos espacios que habitualmente el espectador no ve: un remate cerámico de la plaza de España, la iglesia de la Caridad vista desde una cubierta de las Atarazanas. "La foto la hice en una visita de trabajo con el Grupo Popular".

Podía ser objeto de una interpretación política. Juan Ignacio Zoido, su jefe municipal, candidato a la Alcaldía, le compró un cuadro que presenta una coqueta perspectiva del paseo del Marqués del Contadero, un aristócrata que además de presidir los dos equipos de fútbol de la ciudad fue alcalde de Sevilla. Ningún adversario político le ha comprado ningún cuadro. "Alguno ha venido a verlos, eso me consta".

Aunque admira a Velázquez, Murillo, Van Gogh y Antonio López, no reconoce influencias directas, si acaso secuelas del pop-art de Andy Warhol en dos de sus obras. Se afilió al PP con 18 años en 1996, el año que llegó Aznar a la Moncloa. En su familia hay más pintores que políticos. Su madre pinta y firma sus cuadros como Pepa. Un tío abuelo, Antonio Perea Sánchez, es autor del Jesús Despojado que cada Domingo de Ramos sale en procesión; un tío político, Alberto González de la Peña, es escultor. Un tío materno, José Moreno, se dedicaba a pintar las carteleras de los cines cuando nadie descargaba películas. Sus primos May y Miguel Ángel Perea se dedican a enmarcar cuadros. Allí enmarcó estas quince visiones de Sevilla de las que están sin adjudicar las que reflejan la Capillita del Carmen, la puerta de la Cartuja y la torre del Oro.

Alguien pensará que estando en la oposición se tiene más tiempo para pintar que cuando se gobierna. Este joven munícipe lleva las competencias de su grupo en Juventud y Deporte, Infraestructuras y Medio Ambiente y Cerro-Amate, distrito al que vincula con uno de los grandes triunfos de su grupo. "Aunque ahora el gobierno municipal se quiere apuntar el tanto, la solución de Regiones Devastadas, un caso de viviendas del Ministerio en suelo municipal, partió de una propuesta del grupo Popular".

Además de pintor y concejal, Luque, hermano del Baratillo, la Macarena y el Cerro, estudió Arquitectura Técnica, la carrera del diputado y ex concejal Jaime Raynaud. Pero el sitio donde echó más horas es la empresa municipal que más aparece en los periódicos. "Mi padre tiene una cuartelá de fruta y verduras en Mercasevilla. Desde los catorce años, en agosto siempre trabajo con él. Cargar, descargar, vender".

Acrílico, tinta china y lejía. Son los materiales que utiliza para sus sus cuadros. Le gustaría estar en el cartel de fiestas primaverales, en la lista de su partido para una campaña electoral que se iniciará la noche del jueves de Feria. "Si no estoy no pasa nada. Quien esté es lo de menos. La mayor satisfacción es arreglarle los problemas a los ciudadanos. Para eso está la política, para servir y siempre me ha gustado servir. Me gusta ayudar a los amigos, a la familia. En casa me llaman el conciliador. Mis hermanos son más temperamentales". Ana, la mayor, estudió Turismo, fue azafata de vuelo y aterrizó cuando se casó. Gonzalo, el pequeño, sigue los pasos de su padre en Mercasevilla.

Cuando termine la campaña electoral, empezará a preparar una segunda exposición. Primero hace las fotografías y luego se recrea con la pintura. "No me gusta pintar la realidad". Se pinta sola, da a entender quien se ve más apto para la caricatura que para el retrato. "Igual que en el colegio dibujaba en los apuntes, a veces en las reuniones de grupo me pongo a hacer alguna caricatura. La de Zoido es la más fácil. Es ya un icono". Y un buen cliente.

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