Cae en las Tres Mil un atracador fugado de una cárcel de Cantabria

El delincuente asaltó un banco, una estación de ITV y una chatarrería tras escaparse de prisión.

La chatarrería de la calle Andalucía Amarga en la que el atracador disparó al techo.
La chatarrería de la calle Andalucía Amarga en la que el atracador disparó al techo.
Fernando Pérez Ávila

Sevilla, 24 de febrero 2015 - 13:08

La Policía Nacional detuvo el pasado 18 de febrero en las Tres Mil Viviendas a un delincuente que cometió presuntamente tres atracos a mano armada en Sevilla durante el mes de diciembre. En uno de ellos llegó a disparar al techo para amenazar a sus víctimas. Un mes antes, se había fugado de la cárcel de El Dueso (Cantabria), aprovechando una salida programada. Tras escaparse, se desplazó a Sevilla, de donde es natural, y volvió a delinquir. En menos de dos semanas cometió tres atracos, según informó este martes la Jefatura Superior de Policía.

El primero fue en una sucursal de La Caixa en la calle Sinceridad, en Palmete, a la que accedió armado con una escopeta de cañones recortados. Con ella amenazó a las empleadas del banco, pero sólo pudo llevarse 50 euros. El delincuente iba a cara descubierta e increpó a los clientes y trabajadores del local, a quienes llegó a registrar sus pertenencias para poder aumentar su botín. Al ver que no obtenía demasiado éxito, emprendió la huida a pie.

El Grupo de Atracos de la Policía de Sevilla inició una investigación de los hechos y, por los datos obtenidos, determinó que podía tratarse de un individuo de 42 años identificado mediante las iniciales A. G. R., que se había escapado de la cárcel de El Dueso apenas un mes antes. Mientras era buscado por la Policía, el delincuente perpetró presuntamente otros dos atracos a mano armada en la capital andaluza.

Uno de ellos ocurrió el 4 de diciembre en una estación de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) del polígono El Pino. Allí entró armado con una pistola con la que encañonó a los clientes y se llevó 3.500 euros. En esta ocasión actuó con la ayuda de un compinche, que lo esperaba en la puerta con una motocicleta robada con la que se dieron a la fuga posteriormente.

Gracias a la descripción de la moto, la Policía identificó rápidamente al colaborador, un hombre de 42 años, también vecino de las Tres Mil Viviendas y cuya identidad responde a las iniciales I. D. T. Los agentes lo arrestaron antes incluso de que cayera el atracador y recuperaron la moto robada.

Días más tarde se produjo el tercero de los atracos, en el que el asaltante se comportó con una mayor violencia, puesto que llegó a abrir fuego para llevarse el dinero. Fue en una chatarrería de la calle Andalucía Amarga, junto a la avenida de Hytasa. El sospechoso entró en el negocio al grito de "Que no se mueva nadie" y disparó al techo para apropiarse de unos 2.000 euros. Después huyó y decidió abandonar Sevilla durante unos días al saber que estaba siendo buscado por la Policía.

A los pocos días regresó y se ocultó en las Tres Mil Viviendas, donde contaba con algunos amigos que podían ayudarle en caso de que llegara la Policía. Los investigadores detectaron su presencia en este barrio y lo detuvieron tras una persecución que terminó en unas obras en las que el sospechoso trató de ocultarse para evitar su arresto. El delincuente se resistió a la detención y los policías tuvieron que solicitar refuerzos ante la presencia de varios vecinos de las Tres Mil Viviendas que acudieron en ayuda del atracador.

El sospechoso planeaba asaltar una vivienda

El delincuente planeaba asaltar una vivienda. La Policía le encontró en su poder una pistola de descargas eléctricas y unas bridas. Todas las armas empleadas por el atracador en sus golpes son buenas. El arrestado tiene numerosos antecedentes por hechos similares y también por homicidio. Por estos delitos cumplía condena en Cantabria. La Policía investiga ahora si el hombre pudo estar implicado en otros atracos a mano armada cometidos en Sevilla desde noviembre hasta mediados de febrero. La investigación del Grupo de Atracos de la Policía de Sevilla, por tanto, continúa abierta.

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