Círculo Balmes, avanzadilla monárquica
Sevilla ayer y hoy
PRÓXIMA ENTREGA Miércoles, 29 de Abril.Hace medio siglo (1959), los monárquicos sevillanos fundaron el primer Círculo Cultural Jaime Balmes de España, y lo hicieron con una demostración inequívoca de sus objetivos verdaderos: restaurar la Monarquía
EL primer objetivo del Real Círculo de Labradores, como decíamos en nuestra anterior entrega (Ver Diario de Sevilla, 15 abril 2009), fue dar cobertura pública al nuevo gobernador civil y primero que se enfrentaba a la Falange; es decir, dejar bien claro ante la opinión pública y los sectores políticos no monárquicos que las fuerzas vivas sociales de la capital y provincia respaldaban las actuaciones de Altozano Moraleda. El segundo objetivo, demostrar que los monárquicos sevillanos estaban dispuestos a ser la punta de lanza de la ansiada Restauración de la Monarquía en la persona del conde de Barcelona.
Ya hemos subrayado que las citadas fuerzas vivas vinculadas al Real Círculo de Labradores y Propietarios se habían tomado un año de reflexión para organizar el homenaje al nuevo gobernador. Pero durante ese período de tiempo, no estuvieron inactivas políticamente.
Dos meses después de la toma de posesión de Altozano Moraleda [5 de febrero de 1959], los monárquicos sevillanos fundaron el primer Círculo Cultural Jaime Balmes de España. Y lo hicieron con una demostración inequívoca de sus objetivos verdaderos. En efecto, la fundación del Círculo Cultural Jaime Balmes de Sevilla se celebró el 25 de mayo de 1959 en Estoril, refrendado con un almuerzo público en el Irish Bar, que presidió el conde de Barcelona.
Don Juan de Borbón sentó a su derecha a José F. Acedo Castilla, primer presidente regional de los Círculos Culturales Jaime Balmes, y a su izquierda, a Juan Delgado Roig, primer presidente del círculo de Sevilla, y también primero de los fundados en España. En la mesa ocuparon asiento, entre otros sevillanos expresamente desplazados a Estoril para participar en el histórico acto, Joaquín González Moreno, que fue el primer secretario del círculo; Rafael Medina Vilallonga, Miguel Angel Rojas Solís, José María Medina Vilallonga, Octavio Gil Munillas, Juan Delgado Alba, Francisco Andrada-Vanderwilde, Javier Mencos Guajardo-Fajardo, José Santos Torres, Francisco Espejo Pérez de la Concha, Jesús Silva Porto, un jovencísimo Alejandro Rojas-Marcos de la Viesca...
El Círculo Cultural Jaime Balmes tenía su sede en la Casa de Pilatos y se ajustaba en su funcionamiento a las normas administrativas vigentes. Por eso se titulaba Círculo Cultural. Las conferencias eran seguidas por dos agentes de la Policía, sentados invariablemente en la última fila, que contrastaban las intervenciones con el resumen auténtico entregado previamente en el Gobierno Civil. Todo correcto. Pero Hermenegildo Altozano Moraleda conocía y daba cobertura a los objetivos no oficiales del Círculo Cultural Jaime Balmes, como avanzadilla de los seguidores del conde de Barcelona.
La cobertura efectiva del gobernador civil, siguiendo, como era natural, la política no oficial del Ministerio de la Gobernación regido por el general Camilo Alonso Vega, llegaba incluso a admitir que el salón de actos del Círculo estuviese presidido exclusivamente por un cuadro del conde de Barcelona; es decir, prescindiendo de las fotografías de Francisco Franco y, por supuesto, de José Antonio Primo de Rivera. Esta circunstancia era conocida en la Jefatura Provincial de Falange, de donde salieron varias hojas clandestinas denunciando la actitud del Círculo Cultural Jaime Balmes y la tolerancia del gobernador civil y teórico jefe provincial del Movimiento.
Una de aquellas hojas informó de un grave incidente ocurrido en la sede del citado Círculo, con motivo de una visita realizada por Antonio Castejón Espinosa, entonces capitán general de la II Región Militar y uno de los hombres claves del triunfo del Movimiento en Sevilla en julio de 1936. En efecto, cuando Antonio Castejón Espinosa entró en el salón de actos, después de haber departido amablemente con los directivos del Círculo en el despacho de la presidencia, se encontró con un cuadro firmado por Fernando Rey, donde aparecía el conde de Barcelona vestido con uniforme de almirante capitán general de la Armada.
La reacción de Castejón fue fulminante. Dirigiéndose a los directivos del Círculo, en tono inapelable, mandó retirar el cuadro, afirmando que donde él estuviera no aceptaría nunca la presencia del conde de Barcelona, al que calificó de farsante. (Continuará).
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