La procesión del Corpus Christi en Sevilla El Corpus recupera el pulso

  • Numeroso público acompaña al Santísimo en una agradable mañana que ha recuperado las estaciones en la Plaza de San Francisco y el Salvador.

La procesión del Corpus en Sevilla

Radiante y muy arropada por los fieles. La procesión del Corpus de 2018 pasará a la historia como una de las más multitudinarias de los últimos años. El público se ha echado en masa a la calle en una mañana limpia, con sol y una temperatura muy agradable. Las dos corales que el Cabildo ha situado en las plazas de San Francisco y el Salvador han solemnizado la espera, aunque las lecturas y meditaciones que se han realizado al paso de la Custodia –que era otra de las grandes novedades– han sido extrañas, como lo fue la megafonía instalada en la salida extraordinaria de la Virgen de los Reyes en 2013 con motivo del Año de la Fe. Ha sido el primer año y tal vez sólo sea cuestión de acostumbrarse. Las dos estaciones que ha realizado el Santísimo en estos lugares han ralentizado el regreso del cortejo a la Catedral, donde se ha recogido algo más tarde de los habitual tras realizarse también una ofrenda floral al monumento de San Juan Pablo II en la Plaza de la Virgen de los Reyes, de cuya segunda visita la ciudad se cumplen 25 años.

Ofrenda floral ante la estatua de San Juan Pablo II en el día del Corpus

La procesión del Corpus de Sevilla es quizás la más cuestionada en la ciudad, sobre todo por sus enormes dimensiones. El cortejo tarda en pasar unas dos horas y transcurren más de cuatro desde que salen los carráncanos por la Puerta de San Miguel hasta que entra la Custodia de Arfe por la Puerta de los Palos. Presenta problemas estructurales que son difíciles de resolver, como las nutridas representaciones de las hermandades, que no hay que olvidar fueron las que reflotaron la procesión tras años de oscuridad en los 80; o la distribución de los pasos: hay una enorme distancia entre los primeros, sobre todo Santa Ángela de la Cruz, las Santas Justa y Rufina, San Isidoro y San Leandro; y los cinco últimos que se suceden mucho más rápidos. Estas cuestiones suscitan cada año un gran número de comentarios entre los cofrades y un río de tinta en las crónicas de la procesión. El debate es irresoluble, sobre todo porque, como sostienen los responsables de la organización, que es son los canónigos, a nadie se le puede privar de acompañar al Santísimo en esta gran protestación de fe.

Además, el Corpus está sujeto a una serie de variables, aspectos coyunturales, que deparan que la procesión sea un éxito. Esta mañana esas circunstancias han sido todas positivas: una celebración todavía en mayo, un tiempo fresco que no invita a huir a las playas, una mañana de sol limpio... El resultado está resumido en el titular de esta crónica. Hacía años que no se veían tantas personas acompañando al Santísimo en las distintas parcelas del recorrido. El cortejo, por su parte, ha mantenido prácticamente los mismos números de los últimos años, con representaciones muy nutridas de todas las hermandades, algunas de ellas multitudinarias: Macarena, Gran Poder, Esperanza de Triana...

El paso con Santa Ángela ya la calle. El paso con Santa Ángela ya la calle.

El paso con Santa Ángela ya la calle. / Juan Carlos Vázquez

A las 08:15 las campanas de la Giralda anunciaban que la procesión daba comienzo. Un grupo de turistas asiáticos hace fotos a los altares instalados en la Plaza del Salvador. Hay tres filas de sillas en el extremo más próximo a la colegial y una ante la fachada de San Juan de Dios. Todavía están desocupadas en su mayor parte. Es un buen momento para disfrutar de los montajes sin las apreturas de la víspera. El primer premio este año se lo ha llevado la Hermandad del Cautivo de San Pablo por la escena montada en el atrio de la Fundación Cajasol. El de escaparates ha ido a parar a la Hermandad del Rosario de San Julián; y el de balcones a Casa Rodríguez, en Francos, que cada año se supera.

Los niños carráncanos, en el interior de la Catedral. Los niños carráncanos, en el interior de la Catedral.

Los niños carráncanos, en el interior de la Catedral. / José Ángel García

Llegan los carráncanos de la Sacramental del Sagrario a la Plaza de San Francisco mientras se encienden los últimos candelabros del paso de la Virgen de la Hiniesta. "Alabado sea el Santísimo", entona la coral. La mayor parte de las sillas están todavía vacías. Muchos extranjeros contemplan la procesión cámara en ristre y con el folleto editado por el Ayuntamiento, que hay que reconocer que se ha tomado muy en serio la recuperación de la que en tiempos fue la fiesta más importante de la ciudad. Las representaciones pasan y no se ven los desplegables con oraciones editados por el Cabildo para los miembros del cortejo. Algunos asoman de entre los bolsillos de las americanas. Son pocos los que lo portan en las manos. "Es difícil ir con el cirio en una mano y con el devocionario en otra. Y necesitas las gafas para poder leerlo", comenta un cofrade.

Desde el cortejo, los miembros de la adoración eucarística también entonan sus cantos. Hay quien repara en ese momento que las portadas de la Plaza de San Francisco están pintadas este año por las dos caras. Algo que es de agradecer. Pasan los minutos. Y los largos tramos de representaciones. En el Salvador se derrama la cera verde de los hermanos de la Vera Cruz. Un grupo de señoras pregunta si la Virgen del Voto está expuesta en besamanos. Son las 09:53. "¡Llevo el 13, el del gatito negro, el que toca!", exclama un vendedor de lotería. El paso de Santa Justa y Rufina sale de Cuna.

La Custodia de Arfe, en la Plaza de San Francisco, junto a una de las portadas. La Custodia de Arfe, en la Plaza de San Francisco, junto a una de las portadas.

La Custodia de Arfe, en la Plaza de San Francisco, junto a una de las portadas. / Juan Carlos Vázquez

Un niño pequeño trata de averiguar si el santo que tiene delante es San Leandro o San Isidoro. "Debe ser San Leandro", le dice el padre señalando el escudo de la Macarena situado junto al llamador. La procesión gana conforme avanza, con los simpecados sacramentales oscurecidos por los años. Buena parte del cortejo se ha recogido ya. Los hermanos buscan el café y la tostada. Muchos de ellos todavía con la medalla puesta.

San Fernando avanza solemne por la Plaza de San Francisco. Son ya las 10:31. Suena la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla. Delante de sus músicos camina sonriente Francisco Javier Gutiérrez Juan. El orgullo se le ve la cara. Qué manera de disfrutar de Sevilla y sus tradiciones.

El tradicional baile de los Seises

Las campanas de la Giralda repican de nuevo para anunciar la salida de la Custodia, que a las 11:00 se encuentra ante la Virgen de la Hiniesta. A través de unos altavoces se leen las preces, una lectura y se realiza una breve meditación. El acto dura diez minutos. En el Salvador prácticamente ya no se cabe. La escolanía salesiana de María Auxiliadora ameniza la espera. "Cantemos al amor de los amores". El runrún sólo cesa cuando llega el Santísimo. Son las 11:35. Se repite el acto de la Plaza de San Francisco. Diez minutos más tarde el paso encara la calle Villegas. La banda militar interpreta Encarnación Coronada. El público se arranca con el Dios te Salve de la marcha de Abel Moreno. Se aplaude. Lo espontáneo queda mucho mejor que lo enlatado. Son las 11:48. El cortejo coge velocidad por Francos mientras los soldados recogen los aplausos. La Custodia entra en la Catedral pasadas las 12:30. Más tarde que otros años. El Corpus ha terminado con la ofrenda floral realizada con todo boato a San Juan Pablo II.

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