Fritanga por las rejillas

Hostelería

Urbanismo autorizó hace cuatro años a los restaurantes la posibilidad de instalar la salida de humos en las fachadas en los casos que no pueda discurrir por conducciones o patio de vecinos

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Varios turistas caminan por una céntrica calle repleta de bares.
Varios turistas caminan por una céntrica calle repleta de bares. / Juan Carlos Muñoz

Sevilla tiene un olor especial. Un aroma que penetra en el olfato de sevillanos y turistas sobre todo cuando transitan por las calles más angostas del casco antiguo. Algunos lo convierten incluso en una jincana entre amigos. A la altura de un asador toca averiguar si se trata de una ración de presa ibérica de la Sierra Norte o de vaca rubia gallega madurada. Lo mismo ocurre con el pescado de la costa o la pasta italiana. No sería extraño que aparezca en alguna guía como atractivo turístico: la ciudad de la Giralda y la fritanga.

Ese aroma que inunda muchas zonas del centro se debe a la posibilidad que abrió hace ahora cuatro años la Gerencia de Urbanismo para que los restaurantes tuvieran la opción de instalar la salida de humos de sus cocinas por la fachada del negocio. A cambio, el hostelero debe cumplir determinadas medidas urbanísticas. ¡Que menos! Pero el olor a fritanga, para los transeúntes.

En un informe elaborado por la jefa del servicio de licencias e inspección urbanística con fecha del pasado 16 de noviembre, se aclara que los restaurantes son considerados desde el 2018 como establecimiento de hostelería sin música junto a bares, cafeterías y bares quiosco en el Catálogo de Espectáculos Públicos, Actividades Recreativas y Establecimientos Públicos de Andalucía.

Esto se traduce que, en las condiciones de la evacuación de humos, gases y olores que vienen definidas en las normas urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), los restaurantes tienen permitidos la evacuación de humos por fachada (al igual que bares y cafeterías) siempre que se cumplan una serie de condiciones. La norma matiza que “esta solución no es admisible para actividades que incluyan la elaboración de masa frita, asadores de carne o pollos, freidurías de pescado y similares”.

Atendiendo a estos antecedentes, Urbanismo entiende que es necesario actualizar las consideraciones establecidas en el acuerdo fijado el 21 de marzo de 2014 de la junta de gobierno municipal respecto de las condiciones que han de cumplir los restaurantes en todas las zonas acústicamente saturadas, eliminando la obligación de disponer de conducto de evacuación cenital.

En el documento se especifica que, si bien la salida de humos por fachada puede ser un foco más de ruido, en el estudio acústico para la implantación de la actividad se deberán establecer las medidas correctoras necesarias para cumplir con los límites de inmisión de ruido en el exterior aplicables a las zonas acústicamente saturadas.

El hostelero debe realizar medidas correctoras para cumplir con los niveles de ruido

El plan general recoge que los gases y vapores que se produzcan en un local o actividad de uso distinto a vivienda, solamente se eliminarán a través de chimenea, “a la que se dará el tratamiento arquitectónico adecuado, sin que puedan interceptar en su desarrollo huecos de ventilación e iluminación”. Añade que todo conducto estará provisto de aislamiento y revestimiento suficientes para evitar que la radiación de calor se transmita a las propiedades contiguas, y que el paso y salida de humos cause molestias o perjuicio a terceros. “Las chimeneas no discurrirán visibles por fachadas exteriores”.

¿Y qué pasa cuando la salida de humos no puede discurrir por conducciones o un patio interior? El PGOU permite la utilización de las fachadas de los negocios con medios de depuración cuando se cumplan esas condiciones. Y añade que, si existiendo un patio la comunidad de propietarios se negase a la instalación del conducto por el mismo, se considerará como equivalente a la inexistencia.

Este cambio ha generado la llegada de numerosos expedientes a las caracolas de Urbanismo en los últimos años de hosteleros solicitando permisos para abrir negocios con esas características. El resultado ya está contado: fritanga por las rejillas.

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