En corto

Gorronavirus

Cervezas Cervezas

Cervezas / M. G. (Sevilla)

Por si no tuvieran bastante nuestros hosteleros, culto taberneros (que no al revés), con las medidas de control del hijo de la gran china del covid, además de todo eso, tienen que andarse con 7 ojos por otro virus que pulula por las sevillanas barras: el gorronavirus. En verdad este virus es mas sevillano que el otro y convive y “conbebe” en la ciudad desde tiempos inmemoriales. En estos días se ven por las calles derramando aromas de tiesura a la caza y captura de un propio o una reunión a la que incorporarse con el noble propósito del toque en el codo para la correspondiente convidada de balde o valdivia.

Los hay que se conchaban con el camarero de barra para acercarse al incauto de rigor y tras amable saludo salir del envite con el convite de un café o caña. “Manolo, si me ves haciendo por pagar, a mí no me cobres, haz el favor”. Son tiempos difíciles y estos personajes “celiacos” (de Cela) aprovechan la coyuntura para pegar la hebra con algún conocido al que no queda mas remedio que ofrecer algo.

Y es que esos comedores sociales que son los eventos sevillanos, de presentación diversa de cartelería, politiquería o novelería con su correspondiente vino español y ‘cocretaje’ se han restringido a la nada. Ahí comían muchos sevillanos profesionales del alterne de gracia. El avieso tabernero sabe de sobra a qué reunión colocar la consumición del canino si quiere cobrarla, y de aquello tan amable del -don Manuel, lo suyo lo ha pagado don Federico-, se ha pasado al -don Nicolás, ¿lo de don Roberto se lo apunto a usted?

El hambre azuza el ingenio y cualquier cosa, desde esgrimir el socorrido billete de 500 sin cambio posible hasta el atender una llamada telefónica en las calles son suficientes para dejar la lápida de rigor mortis. ¿Cuántas ronchas han pasado de dudoso cobro a impagati con tomati en estos meses de confinati? Es el gorronavirus, señores, y ha venido para quedarse (con el personal).