Ordenanzas fiscales para 2019

El IBI divide al CESS

  • Las posturas encontradas entre los sindicatos y los empresarios sobre la bajada del 5% de este impuesto provoca que el órgano consultivo emita dos dictámenes de las ordenanzas

Espadas presenta las ordenanzas fiscales para 2019. Espadas presenta las ordenanzas fiscales para 2019.

Espadas presenta las ordenanzas fiscales para 2019. / José Ángel García

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División en el Consejo Económico y Social de Sevilla (CESS). Los sindicatos y los empresarios no han sido capaces de elaborar un informe común sobre las ordenanzas fiscales para 2019. El detonante fue el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Los primeros interpretan que la propuesta de una nueva bajada del tipo general del 5% significará una disminución de la recaudación municipal. Los segundos valoran de forma positiva la caída, aunque la estiman insuficiente tras las subidas sufridas en las ordenanzas de 2016. Posturas encontradas con difícil solución. Cada grupo ha presentado su propio proyecto.

En el borrador elaborado por los sindicatos y algunas asociaciones de consumidores se detalla que la bajada del IBI prevista para el año que viene producirá una disminución en la recaudación tasada en 5,5 millones y un acumulado en dos años de ocho millones menos en la ejecución del impuesto sobre bienes inmuebles. “Esta bajada del 5% afecta de manera desigual a la población, siendo más beneficiado quien tenga inmuebles de mayor valor catastral. La población en general apenas notará esta bajada, ya que según datos solicitados a la Agencia Tributaria de Sevilla, para el valor catastral medio de inmuebles de uso residencial el descenso será de 15,14 euros al año. Hay que tener en cuenta que este dato es una media aritmética, ya que se da el caso de que el inmueble de mayor valor catastral con uso residencial tendrá una rebaja de más de 7.000 euros en este ejercicio”.

Los sindicatos ponen reparo a otro de los tributos que se prevé modificar. Exponen que en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) se baja el tipo de gravamen aplicable al impuesto, pasando del 3,5% al 3,25%, lo que supone una bajada de ingresos de 500.000 euros que pretende ser compensada con nuevas altas y mejoras en la gestión recaudatoria. “Esta bajada parece tener como objetivo la reactivación del sector de construcción pero vuelve a tener distinta incidencia dependiendo no sólo de la renta del solicitante, sino también del objeto o finalidad de la licencia. Así, mientras que al igual que la bajada del IBI no tendrá una gran repercusión en las economías familiares, sí que supondrá una rebaja en los impuestos a pagar de las grandes rentas así como por las entidades empresariales dedicadas a la construcción y rehabilitación de edificaciones”.

Entre las valoraciones de los sindicatos se plantea una preocupación: “Desde hace meses venimos reclamando que se dote de los medios y personal necesarios para su funcionamiento (al CESS), siendo insuficientes las medidas adoptadas hasta el momento. Entendemos que si realmente quiere ponerse en valor el trabajo que realiza este órgano deben darse las condiciones mínimas para su funcionamiento”. En sus conclusiones consideran necesario que se haga una recaudación suficiente que permita la redistribución de renta entre los sectores más desfavorecidos y garantice la prestación de servicios públicos adecuados.

Las centrales entienden que supone una bajada en la recaudación; la patronal, satisfecha

En la enmienda a la totalidad del dictamen del CESS, los empresarios valoran de forma positiva la bajada del 5% del IBI, aunque exponen que las estimaciones son insuficientes tras las subidas sufridas en las ordenanzas de 2016. “Reiteramos un año más la necesidad de revisar los usos de los inmuebles no residenciales, ya que en ocasiones están catalogados con un uso incorrecto”. Sobre el ICIO, señalan que es necesario arbitrar medidas que impulsen el sector de la construcción después de los años de crisis.

En sus conclusiones, la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES) considera positivas las modificaciones que se plantean para el próximo ejercicio en las ordenanzas fiscales, aunque insisten en que son insuficientes e instan al equipo de Juan Espadas a que continúe en la senda de reducir la presión fiscal a los sevillanos y a la actividad empresarial con el objetivo de atraer proyectos de inversión que generen actividad económica y empleo.

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